Gian pudo sentir el pecho de Joon Ho apoyarse en su espalda. Una de sus manos se posó sobre su abdomen y la otra en su mano. Su respiración era acompasada en su cuello, casi parecía que no estaba invadiendo más de lo necesario su espacio personal y que la cercanía no afectaba al soldado. El doncel le había repetido a su esposo más de una vez que sabía sostener una espada y colocarse en posición de ataque, no obstante, este no parecía muy convencido si seguía corrigiéndolo. —Sé cómo sujetar una espada —repitió el doncel. Gian miró hacia al frente pretendiendo ignorar la cercanía de Joon Ho, aunque eso era casi imposible cuando sus cuerpos se encontraban tan cerca, sabía que tiempo atrás ese tipo de contacto le habría hecho temblar de miedo. A pesar de no querer asumirlo, en ese momento se

