Malwil posa cerca de él. Digna. Salvaje. Sus hermosos ojos dorados hacen del paisaje una mezcla surrealista. Su cuerpo se contorna como un felino al acecho, es como si pudiera ver atrás de los objetos, por un instante pierde el interés por él, y se centra en un punto de la casa. —No, no, no, no. Estoy aquí, mírame Malwil, soy al que buscas… Pero Malwil se aleja, va hacia la casa en busca de algo. Greg va detrás, quiere detenerle pero ella es más poderosa. Malwil trata de romper las cadenas arcanas, y por más que lo intente, estas se vuelven más fuertes. Al otro lado de la casa, Huerta se concentra en ellas. Hasta que ya no reciten más y ceden a la fuerza de Malwil. Las cadenas arcanas se deshacen y le dejan el paso libre. —Es como dijo que pasaría, mi niña, ve con Angelito y enci

