74.

839 Palabras

—Está vivo, están vivos… María llora de alegría. Cuando Horkwol Da’ me sacó de mi cuerpo, mi espíritu vago por mucho tiempo. Fueron días humanos, pero el tiempo es distinto en otros planos, para mí fueron meses de andar buscando a mi hijo. Lo encontré entre tierras demoníacas. Allá lo vi con mis propios ojos espirituales. Él y Malwil controlaban hordas de demonios salvajes, pero no los matabas, los instruían. Y yo, para no alterar su nuevo orden, me mantenía al margen evitando que uno de los dos me viera. Pero un día, unos salvajes lo traicionaron y casi la matan a ella. Mi hijo fue a salvarla de las hordas salvajes y yo iba por detrás de él, protegiéndolo como podía. Hasta que se dio cuenta que yo estaba ahí para él. —Amá –me dijo con toda la melancolía de los años. Y lloró en mis b

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