A eso de las seis de la mañana, en la villa 31, amanece rodeada por una turba gigantesca convocada por Gomes. Son personas enojadas, e indignada con la construcción del restaurante. Varios reporteros llegan al lugar para cubrir la nota. —He perdido a mi hijo hace veinte años, y pienso que su cuerpo podría estar ahí enla fosa que están tapando, solo dios sabe lo que le ha pasado, y temo que ese brujo tiene mucho que ver. Son los comentarios de las personas que acampan alrededor de la casa, y que no dejan pasar a los albañiles. —Que la policía haga algo… esta gente es peligrosa… esa es la casa de la bruja, ella es tan culpable como el brujo satánico… que la policía o la iglesia haga algo… El chisme se propaga por los presentes y como es de esperar, basta una chispa para que el odio se i

