Brooklyn Más de dos horas después de la pelea con Adamo me encuentro en mi habitación dando vueltas en la cama, sin poder dormir. Mi molestia disminuyó pero ahora no puedo dejar de darle vueltas a lo que dijo. Y también a lo que no. Intento entender por qué se molestó, aunque no parecía realmente enojado. No reaccionó como aquella noche de la subasta, pero sin duda estaba afectado de alguna forma. Daría lo que fuera por saber qué estaba pasando por su cabeza en ese momento. No puedo dudar de su palabra, cuando negó el haber estado manipulandome o jugando conmigo para que al final aceptara o terminara embarazada, ví la sinceridad en su mirada. Además, no se hubiera encargado de traer a una ginecóloga a que me revisara si ese fuera su verdadero objetivo. Y la verdad es que, si hubiera que

