Capítulo 15

1681 Palabras
Veinte minutos después llegamos al mismo restaurante Italiano que me trajo la primera vez y quedé sorprendida por su extraño comportamiento,como podía aparentar que todo estaba bien cuando hace unas horas se encerró a tener sexo con Laurent y después salir de lo más indiferente a hablarme como si no hubiera ningun problema. —Qué ocurre?—me pregunta deteniendo el corte en su plato. —Nada—negue y Alek soltó los cubiertos para mirarme con atención. —Me miras tan extraño que supongo que algo ocurre. —No es así. —No te creo. —Para entonces con esto—le digo incómoda y el asiente devolviendo su atención en el plato pero fue sólo por un momento por qué después volvió a hablar al terminarse un pedazo de carne. —Solías mirarme así cuando algo te desagradaba que hiciera. Y aunque tenía razón,no iba a ceder a su presión al decirle mi descontento por qué estaba segura que ya lo sabía y no iba a darle el gusto de escucharlo. —Eso crees que hago?—levanto una ceja con reto. —No lo creo estoy seguro de otra forma,no me mirarías como lo estás haciendo e hiciste cuando Laurent se fue de mi oficina. —Era un cínico!—me grite en mi cabeza pero no iba a darle la razón,no lo haría. —Lo que hagas con ella no me incumbe,es tu vida y a nadie le debes explicaciones de tus actos Alek—le aclaro y suelta una risa nasal al bajar su mirada. —Vas a negarme entonces que no sabes lo que ocurre cuando me encierro con ella en mi oficina?—entre cerro los ojos incrédulo. —Cómo te dije no me interesa—respondí lo más indiferente posible. Aunque por dentro estaba deseando gritarle en la cara lo asqueroso que era y lo incómoda que me hacía sentir ese acto suyo,me lo guardé. —Si que te eh subestimado—dice al cruzar sus brazos y mirarme con intriga. —Podemos irnos ya?—pregunto ignorando su comentario. —Claro—asiente levantando su mano hacía un mesero que se acerca pronto a darnos la cuenta. —Puedo pagar yo mi parte, no tienes que molestarte en pagar lo todo tú—me queje al verlo firmar la cuenta. —No puedes soportar que alguien tenga un lindo gesto contigo por una vez sin tener que quejarte. —Claro que puedo sólo que tú no eres ese alguien—exclame levantando mi trasero de la silla y sin mirarlo más me aleje de la mesa hasta salir del restaurante. No me importó si lo había hecho enfadar o sobre pensar que ya no podía seguir ahí más tiempo con él,me ahogaba no poder decirle lo que pensaba y más que nada no sentir el aire de la tranquilidad. Dos minutos después Alek salió del restaurante y cambiando de nuevo su actitud conmigo,me apresuró a abordar su auto con un mal genio pero está vez no iba a dejar que me humillara,lo mandé al diablo y con mucha elegancia me fui del estacionamiento y tome el primer taxi que vi. Dos semanas después.... Desde esa vez que lo abandoné en el estacionamiento del restaurante las cosas cambiaron un poco,Alek dejo de insistir en suplicar me perdón por el beso,un asunto que decidí enterrar y que él gracias al cielo no compartió con nadie más así que para ambos eso no paso nunca,me dio mi espacio y no volvió a invitarme a salir a comer con él a algún lado durante las horas de trabajo,se iba sólo o a veces con Laurent quien parecía una garrapata pegada a él. Me preguntaba a veces que hubiera pasado si Alek le habría dicho del beso que me dio?, seguramente algo muy malo para él y a mi hacerme su enemiga aunque no dudo que ya lo sea porque cada que venía a verlo me saludaba cortante,burlona y otras veces con una alegría más falsa que sus uñas. Por otro lado ignorar que nada pasaba,que no había esa tensión entre los dos parecía fácil pero controlar que el recuerdo de ese beso viniera de repente cada vez que lo veía concentrado leyendo o hablando me de ciertos asuntos no lo era tanto. Hoy por ejemplo mientras daba su discurso con algunos ejecutivos sobre el proyecto Caruso que pronto estaría en marcha de construcción no pude evitar mirarlo indiscretamente y extrañamente sentirme bien. Ya nada me preocupaba de hacerlo como hace dos semanas que mi conciencia me gritaba que no debía ser así,que debía avergonzarme y temerle a sentir eso,ya no era así. Ahora intentaba comprender por qué me sentía atraída a mirarlo como algo que deseaba tomar y a la vez alejar de mi por qué podía hacerme daño, porque tenía esos deseos y pensamientos intrusivos. —Estás lista para irnos?—me pregunto serio dejando la taza de café que estaba bebiéndose —Si—acepto dejando la servilleta de mis piernas en la mesa. —Recuerden que la cita en la notaría es al medio dia—nos recuerda mi madre limpiando sus labios de pan con la servilleta que estaba a su lado. —No madre—negue mirando a Alek con disimuló. —Tranquila Joselyn no llegaremos tarde—le dice Alek levantándose de su asiento con imponencia. —Bien—asiente mi madre satisfecha. El tiempo pasaba muy rápido y cada día era un obsequio que la vida nos daba,hoy se cumplía un mes del funeral de mi abuelo y que su testamento se leería así como mi regreso aquí por lo que hoy sería un día complicado de sorpresas. En casa todo era como en la empresa,Alek me trataba cordialmente para aparentar que nos llevabamos bien y que solucionamos nuestras diferencias pese a que una parte no lo estaba nuestros padres lo creyeron. —Vamos Mía. —Te sigo—le digo levantando me y con mi bolsa en mano ambos salimos del comedor. Por si tenían alguna duda Alek aún seguía llevándome y trayendo me del trabajo con él en su auto incluso cuando Laurent se quedaba a dormir aquí y se nos unía de hecho fue el único buen acuerdo al que llegamos. —Gracias—le agradezco cuando me abre la puerta del copiloto. —De nada—responde sin verme a los ojos y después me cierra la puerta. Mia. —Creo que esto sería todo lo que tienes que firmar—dije extendiendo un par de papeles. Hace poco habíamos llegado a la empresa y como hace dos semanas nuestras conversaciones eran tensas, sin nada más que trabajo. —Gracias ya puedes irte—respondió devolviendo los papeles a un lado. —Ok. —Mía espera un segundo—me detiene antes de que salga. —Si?—lo miro atenta. —Quiero que sepas que a pesar de nuestras diferencias y de lo que pueda pasar hoy,tienes mi apoyo. —Enserio? —Si—asiente con una leve sonrisa que intenta esconder. —Ok—le sonreí como no lo había hecho en este tiempo y sin más me fui de su oficina. Poco después de organizar tanto pendiente,la hora de ir a la notaría llegó y con ella un drama inminente con mi abuela Grace pero con el apoyo inesperado de Alek quien durante todo el camino se mostró apasible y algo pensativo. —Estás preocupado?—le pregunte mirándolo cuando una luz roja nos detiene. —Parezco preocupado?—me la regresa sin quitar la mirada hacia el frente. —Un poco—acepto y entonces se volteó a mirarme. —No lo estoy—dice con la misma firmeza con la que sus ojos me miraron. —Pense que lo estarías. —Cuánto me subestimas entonces—exclamo sonriendo un poco antes de volver su atención en el volante y continuar nuestro camino. —Creí que jamás llegarían—dijo mi madre aliviada cuando nos vio llegar. —Aquí estamos mamá. —Ya es hora—dice papá asintiendo le a Alek que lo sigue adentro del edificio gris,un color muy aburrido y opaco. —No te pongas nerviosa y mira siempre con la cabeza en alto Mía—me susurro mamá al cruzar por un pasillo largo hacia el despacho del notario. Quise preguntar porque pero la respuesta me llegó cuando entramos al despacho donde Grace estaba sentada platicando con un hombre mayor de ojos claros y canas. —Bienvenidos a todos—nos saludo el sujeto poniéndose de pie y extendiendo su mano cordialmente a cada uno. Después todos tomamos asiento alrededor de su enorme escritorio,papá y mamá a la izquierda junto a Grace y Alek conmigo a la derecha. —Bien soy el abogado y notario Norberto Jules, comenzaré a dar lectura al testamento del señor Eliot Bennett—dice el hombre colocando unas gafas negras en sus ojos para después abrir una carpeta que estaba en el escritorio. Mientras comenzaba a leer todo el testamento tal como lo esperaba y me había dicho Alek aquella vez en su oficina el abuelo nos dejó la empresa,una parte de su fortuna que hizo a Grace molestarse y mirarme mal aunque todos sus bienes,ella ya los tenía. Finalmente antes de marcharnos el abogado me entrego un sobre sellado con la más alta discreción,creí en un principio que era el cheque del fideicomiso o algo por el estilo pero al abrirlo sola en mi habitación descubrí que era una carta del puño y letra de mi abuelo. En ella me deseaba lo mejor del mundo que nunca estuvo molesto por mi decisión de irme y me contó cuánto le hubiera gustado volvernos a ver pero que sólo pudo asegurarse de dejarme algo con lo que pudiera construirme un futuro lleno de independencia, esos con los que tanto soñaba. Evidentemente terminé llorando al leer por tercera vez cada párrafo y letra,en ellas buscaba tener algún tipo de consuelo más sin embargo la culpa me lo impidió tanto que no pude dormir bien.
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