Alek había roto su absurda promesa al estrellar sus labios con los míos en un beso profundo y está vez sentí que no estaba mal,lo comencé a disfrutar moviendo mis labios al ritmo de los suyos que eran adictivos y tan dominantes.
Mis manos que se sostenían de sus brazos ahora estaban sujetas de su cuello para acercarlo más a mi,el tiempo se había detenido hasta que después con una suavidad increíble Alek lentamente rompió nuestro beso,junto su frente con la mía y me dejó disfrutar ese calor que ambos desprendiamos.
Me sentí tan extasiada y sonrojada que no podía mirarlo, me mantuve con los ojos cerrados.
—Estás bien?—me susurro cerca de mis labios y suspiré fuerte sintiendo su aliento.
—Si...
—Por favor mírame—pide y lo hago, mis ojos se encuentran con los suyos.
Alek sonríe haciéndome hacer lo mismo.
—Eh esperado que este momento se repitiera—me confiesa y separo mi frente de la suya.
—Quiero saber todo Alek.
—Te lo diré pero dime qué ha cambiado en lo que sientes por mi?—cuestiono acariciando mi barbilla con sutileza.
—Yo...desde que te volví a ver sentí algo extraño—empecé nerviosa—todo de ti me parecía cautivador,
misterioso y ya no eras ese hermanastro con el que pase toda mi vida admirando.
—Mía...
—Yo aún tengo mucha confusión por ti pero estoy segura que ningún hombre me había hecho sentir así como tú.
—Ese era el problema que no quería hacerte sentir.
—Mis ojos ahora te miran diferente y no puedo detenerlo Alek—me sincero esperando que me entendiera.k
—Cuando dejaste de mirarme como tú hermano?
—Nunca te pude mirar así cuando te conoci y más que eso fuiste mi mejor amigo.
—Mia me llamaste tu hermano.
—Era la etiqueta que mamá me impuso para llamarte así cuando se casó con tu padre.
—Bien—asiente pensativo.
—Alek de verdad siento algo y si tú no pues entonces...—me alejo de él —me equivoqué.
—Dios!—Alek cierra los ojos y luego me mira—Yo también me equivoqué.
—Bien—asiento dolida.
—Me equivoqué en ocultar lo que siento por ti.
—Que signi...—no alcance a terminar mi pregunta porque Alek me silencio juntando nuestras bocas nuevamente.
En sus labios encontré la respuesta que estaba buscando.
—Eres la mujer que siempre he amado—me confesó entre besos confirmando lo que escuche esa noche cuando estaba con Laurent.
Yo era la mujer de la que estaba enamorada y no podía creerlo.
—Alek...—susurré sobre sus labios que seguían besando me con profundidad.
Luego de dejarnos llevar los besos pararon y continuamos trabajando aunque sus ojos en mi no me permitieron concentrarme del todo bien.
No sabía ahora en qué posición estábamos, él tenía algo aún con Laurent y no quería empezar a exigirle cosas y hacer esto más difícil,quizás ocultarnos sería lo ideal.
—En qué piensas?
—Cosas.
—Sobre?—levanta una ceja.
—Nosotros.
—Te incómoda algo?
—No—niego—sólo que Laurent es tu novia y si nuestros padres se enteran habrá problemas.
—Laurent no es mi novia—niega y no pude soltar una risa sin humor.
—Es verdad—réplica.
—Entonces no entiendo que tipo de relación tienes con ella—digo insinuante de que mantenían algo casual.
—Mía...
—Sé lo que hacías con ella aquí cuando estabas molesto conmigo Alek así que...
—A ella jamás la eh amado—me interrumpe.
—Pero ella a ti si.
—lose y lo he lamentado mucho.
—Esto es una locura—digo tocando mi frente con pesar.
—No tienes que preocupar te por ella Mía.
Alek se acerca a mi y toma mi rostro entre sus manos.
—Deja que yo arreglé esto.
—Sabes que no se trata de eso solamente, Laurent no va a dejarte nunca.
—Que propones entonces?—levanta una ceja.
—Seguir como antes y no levantar sospechas al menos hasta que encontremos el momento correcto si es que esto funciona.
—Eh esperado por ti mucho tiempo, sé que esto va funcionar—me dice con una sonrisa que hizo mi estómago revolotearse.
—Bien—asiento relamiendo mis labios.
Entonces Alek captura mis labios en un beso profundo del que no quería separarme nunca.
Sin embargo debía ser realista,no sabía a dónde nos llevaría esto y si lo que siento es más profundo o sólo es una atracción momentánea aunque por la forma en que Alek me mira y hacía sentir en sus brazos decía mucho.
Después de terminar un día más trabajando,Alek y yo regresamos a casa tomados de las manos hasta que cruzamos la puerta.
—Te veo en la cena—me dijo besando el dorso de mi mano antes de soltarnos completamente.
Con una sonrisa lo vi irse hasta perderse en el pasillo.
—Oh vaya Mía!,has vuelto—exclamo la voz que no quería escuchar hoy detrás mío.
—Hola Laurent,como has estado?—dije dándome la vuelta hacia ella que estaba parada al pie de las escaleras y me pregunté cuánto tiempo llevaría ahí o si nos vio.
—Muy bien, qué tal te va trabajando con Alek?
—Me va tan bien dentro de lo que cabe—le respondí con una sonrisa falsa intentando no delatar mis nervios.
—Jaja debes de ser muy tolerante con él—me dice burlona.
—Siempre lo he sido,recuerda que crecí con él.
—Eso es cierto pero ahora lo compartimos no?—me pregunta con una enorme sonrisa.
—Claro—asiento tragando me el orgullo.
—Quién lo hubiera imaginado que Alek y yo después de tanto tiempo seguiríamos juntos— exclama pensativa pero sabía que era sólo alarde de que él era suyo.
Le sonrió falsamente.
—Cuanto haces que llegaste?
—No hace mucho linda, tú madre me invitó a cenar.
—Enserio?—No podía creer que mamá hiciera aquello.
—Si—sonríe satisfecha—espero no te moleste.
—Claro que no—niego fingidamente—tú siempre serás bienvenida aquí.
—Ire a ver a Alek y sorprenderlo—me dice moviendo sus piernas del escalón pero un impulso me hizo impedírselo.
—No lo creo posible.
—Disculpa?— levanto una de sus cejas rubias cuando me le atravesé enfrente.
—Me dijo que estaría muy ocupado antes de la cena.
Laurent me sonríe juguetona como si le hubiera propuesto una travesura.
—Entonces siendo así será mejor ir a relajar lo —clamo con una cara seductora que no me gustó para nada pero recordando que debía ocultar bien mis emociones sobre Alek y aparentar ser esa hermanastra desinteresada y distante asentí con una sonrisa incómoda.
Cuando la vi irse entusiasmada hacía el pasillo trague saliva y me fui a mi habitación para no arrepentirme de ir hacia ellos,me prometí confiar en Alek y su palabra de que solucionaría su situación con ella e intenté que la mente no me traicionara con imagines indecorosas de los dos mientras me duchaba.
Luego de relajarme un poco bajo la ducha,me puse un vestido n***o elegante de esos que jamás me había atrevido a usar en ninguna cena que habíamos tenido,la razón? quería sorprenderlo aunque era evidente que su atención ya la tenía, está noche quería ser una Mía más cautivadora pese a que fuera arriesgado por tener a Laurent aquí.
Si tenía curiosidad por lo que pasó en el estudio? Definitivamente pero esperaría a qué Alek me lo contara cuando estuviéramos solos,eso pensé mientras entraba al comedor donde mamá reía alegremente con papá quien apenas me nota dibuja una sonrisa mucho más grande.
—Hija! Pero que hermosa te ves está noche—me adule papá mirando maravillado mi aspecto.
—Gracias pa.
—Enserio hija.
—Si Grace estuviera aquí diría que estás adquiriendo mi estilo hija—dice mi mamá con una risa divertida que me contagia.
—Oh sí y se infartaria!
—Jaja por supuesto que si—acepta papá divertido por nuestras ocurrencias.
—Y Alek?—pregunte sin poder evitarlo.
—Está con Laurent en el estudio hija —responde mi mamá con simpleza.
—Así?—finjo sorpresa.
—Si pero no te preocupes hija seguramente ya vendrán en un momento—me dice papá tranquilo pero en mi interior yo no lo estaba.
—Siéntate hija seguro ya no tardan.
—Ok mamá—acepte acercándome a la mesa y justo cuando estaba arrastrando la silla donde siempre me sentaba, las puertas del comedor se abrieron revelando a los susodichos con rostros tensos y colorados«Habían discutido«pense dentro de mi mente pero luego Laurent nos sonrió.
—Buenas noches.
—Buenas noches querida—respondió mi madre junto a papá.
—Lamentamos llegar tarde—se disculpo Alek serio acercándose con ella quien no borra en ningún momento su sonrisa de la cara.
—No te preocupes hijo apenas estábamos por comenzar—lo excusa papá con las manos cruzadas debajo de su mentón.
—Gracias—le agradeció Laurent cuando la ayuda con una silla a su lado,un gesto que hubiera visto como caballeroso de su parte antes pero lo sentí forzado.
—Te ves muy linda Mía—me dijo mirando mi rostro por fin con un brillo que me hizo calmar todas las dudas en mi interior al menos por ese instante.