Ah, cielos, qué alivio. -, murmuro y me bajo del
escritorio. Daiya me observa mientras hago eso, sin dejar de
fruncir el ceño.
- Verás, el verte me alivia mucho, Daiya.
- … Pues, que suerte.
- Después de todo, eres el Daiya real.
- … Oye Kazu. Ahora mismo, por primera vez en mi
vida, estoy sintiendo terror de un humano.
- Pero, ¿sabes? Aunque seas el Daiya real, este mundo
sigue siendo una farsa del día a día. No puedo compartir nada
contigo. Al siguiente Daiya no conocerá al “yo” de ahora. Es
como si yo fuese el único afuera de la televisión. Sólo logro
conocerte de forma unilateral. Así que, ¿de verdad puedo decir
que estás aquí?
Es por eso que no hay nadie aquí.
—¿nadie?
- Ah—
No, eso no es correcto. Sólo hay una persona más. Sólo
hay una persona más que comparte recuerdos conmigo. Hay
una persona de la cual no puedo escapar mientras no deje de
mantener mis recuerdos.
Ha~ah, ya veo. Todo el tiempo sólo estuvimos nosotros
dos en este “Salón Rechazador”. Hemos estado todo el tiempo
al lado del otro sin ser capaces de huir, ni siquiera de intentar
hacerlo, en este pequeñísimo espacio del tamaño de un salón de
clases. Pero no tuve el privilegio de notarlo porque ella me
había estado viendo como a un enemigo.
Me siento en mi propio asiento. Ella se sienta a mi lado.
... No puedo creerlo. Sólo con imaginármela sentada allí,
me calmo un poco. A pesar de que ella fue quien me mató.
*
¿Es a causa de esto?
¿“A causa”? ¿Qué es “a causa”? No comprendo el
significado de esto. No puedo captar mis propios sentimientos.
Pero mi temperatura corporal decae aún más, rápidamente. No,
es peor. Mi cuerpo ya se ha enfriado completamente, y ahora
alcanza el cero absoluto, se congela, y por eso duele, y luego
queda completamente tieso.
- Soy Otonashi Aya. Mucho gusto.
La 「Estudiante Transferida」 actúa casi como una
verdadera estudiante transferida y sonríe suavemente,
pareciendo un poco avergonzada.
- ¿Qué rayos…? -. No puedo comprender el significado
de esto. No, para ser honesto, sí lo entiendo.
「— No es como si no me afectase; en realidad también
puede afectarme. Si me rindiese y dejara de recordar, sería
capturada por el “Salón Rechazador” de inmediato, y
continuaría viviendo sin sentido en esta recurrencia
interminable. Es tan fácil como escupir en un vaso de agua que
está sobre tu cabeza—」
—Una voz que ya había oído resuena en mi cabeza.
La miro en la plataforma, compruebo sus características,
llego a la conclusión de que tiene que ser ella, pero no puedo
creerlo.
¿Ella es—Otonashi Aya?
Sí, aunque ella reconociese que la persona que ha
estado persiguiendo por más de 20.000 “Transferencias de
Escuela” no era el culpable y todo lo que ha hecho hasta ahora
ha sido inútil, es imposible que se diese por vencida.
¡Imposible! ¡Es imposible que se diese por vencida!
Eso simplemente—no va con ella.
El número de nuestros compañeros se ha reducido a la
mitad porque fueron “rechazados”. A pesar de todo, todo el
mundo le está lanzando preguntas. Ella responde concisa y
sencillamente, pero de forma apropiada. No los rechaza
fríamente como lo hacía antes.
Casi como una verdadera estudiante transferida.
Esta escena no debería ser posible. Por lo tanto, es un
hecho falso. Una mentira. Todos son sólo una mentira. Todo es
mentira. Entonces… ¿Otonashi Aya también es una mentira?
—No.
—No.
- ¡No permitiré esto!
Todos los demás lo permiten, yo no. No permitiré que
Otonashi Aya se vuelva una farsante.
- … ¿Qué ocurre, Hoshino? -, me pregunta Kokubo-
sensei por alguna razón. Sólo entonces me doy cuenta de que
me había puesto de pie repentinamente.
Miro de reojo a Mogi-san. Las miradas de mis
compañeros están concentradas en mí, al igual que la de ella.
Pero como esperaba, soy capaz de adivinar lo que está
pensando detrás de ese rostro inexpresivo.
Seguramente no me dará una respuesta si le pregunto en
qué está pensando en este momento. Hemos pasado un largo
tiempo juntos en este salón. A pesar de eso, nuestra relación se
ha estancado. Tiene que llegar el día siguiente para que nuestra
relación se mueva más allá de sólo ser compañeros de clase.
Así es, Mogi-san no está allí. No hay nadie aquí. Es por
eso que… ya es suficiente.
Abandono a todos mis compañeros, quienes de todos
modos olvidarán mi extraño comportamiento. Sólo miro a
Otonashi-san. Camino hacia la plataforma sobre la cual está de
pie. La acción que realizaré es tan inusual en mí como la el
intento de declararme a Mogi-san.
Estoy de pie frente a Otonashi-san. Ella no muestra
ninguna señal de descontento, y me echa un largo y evaluador
vistazo. Me pongo extremadamente irritado por su expresión
que luce como si me viese por primera vez.
- Oye, ¿qué te ocurre, Hoshino? -, la voz de Kokubo-
sensei es serena, pero puedo reconocer la intranquilidad en ella.
Mis compañeros también preguntan cosas similares.
Los ignoro a todos y me arrodillo frente a Otonashi-san.
Bajo mi cabeza y le presento mi mano.
- ¿Qué estás haciendo? -, pregunta Otonashi-san en un
tono formal que jamás usaría para mí.
He venido a encontraros -. ¡En ese caso también usaré
un tono formal!
- … ¿Qué estás diciendo?
- He venido a encontraros, milady Maria. Soy
Hathaway, aquél que juró protegeros, incluso si aquello
significase traicionar a todos los demás y convertirlos en mis
enemigos.
El ruido de la gente que nos rodeaba desaparece de
forma divertida. Sí, así es. Con el fin de recuperar a Otonashi-
san, el primer paso que tomo es hacerle entrar en cuenta de que
toda esa gente no existe. El estado actual debería ser fácil de
comprender.
Sin levantar mi cara, espero a que Otonashi Aya tome
mi mano. Espero sin moverme a que ella ponga su mano sobre
la mía para comenzar el baile.
Pero no resultó. Otonashi-san no tomó mi mano. En
lugar de eso, colapso hacia el costado, haciendo un ruido sordo.
- … Me das asco.
Ya que tenía mi cabeza agachada, no sé qué clase de
ataque fue ese. Pero tirado en el piso miro hacia arriba, hacia
ella, y finalmente entiendo lo que me ha hecho. Me dio un
rodillazo desde la derecha.
Ah, sí. Comprensible. ¿Por qué tuve la ingenua ilusión
de que tomaría mi mano?
- —Heh.
Sin duda, si en verdad es 「Otonashi Aya」, entonces
es imposible que fuese tan amable como para dejar que
tomase su mano.
- Ha, hahaha…
Aparentemente incapaz de aguantarlo más, Otonashi-
san se ríe, divertida desde el fondo de su ser. Probablemente
hasta un límite que no había visto hasta ahora en esas 20.000
repeticiones.
Aún estoy tirado en el piso, y mi cabeza me duele, pero
mis mejillas se relajan con alivio.
Me has hecho esperar bastante, ¿no, mi amado
Hathaway? Me sorprende que te atrevieras a dejar que una
frágil dama como yo, que apenas puede levantar una cuchara,
esperase. ¡Nunca pensé que me dejarías sola 27.753 veces en el
campo de batalla!
Otonashi-san se inclina sobre mí y extiende su mano.
Toma la mía y tira con fuerza.
Sí, eso es. Así es como se supone que es Otonashi Aya.
- … Pero gracias a eso te has vuelto bastante fuerte.
Tomada por sorpresa, Otonashi-san abre sus ojos
ampliamente. Luego sonríe levemente de nuevo. - Tú, por otro
lado, te has vuelto bastante hábil con las palabras, Hathaway.
Con esas palabras, Otonashi-san me saca del salón
tirando de mí, sin dejar ir mi muñeca.
Ignorando la tutoría de grupo. Ignorando al profesor.
Ignorando a los estudiantes. Ignorando todo. Abandonamos el
salón de clases, ignorando todo lo que he abandonado.
Después de sacarme del salón, Otonashi-san me dijo
que me sentara en el asiento trasero de una gran motocicleta e
hizo que me pusiera un casco. Estaba bastante asustado por la
velocidad que nunca antes había experimentado y le pregunté
con voz agitada si tenía una licencia mientras sentía su
sorprendentemente delgada cintura (bueno, uno podría darse
cuenta de lo delgada que era con sólo mirarla, pero, de alguna
forma, inconscientemente demandaba fiabilidad de ella).
Respondió mi pregunta sin rodeos con: - Es imposible que
tenga una. Tenía mucho tiempo libre entre cada “Transferencia
de Escuela”, así que adquirí esta habilidad. Uso mi tiempo de
forma productiva, ¿no crees?
Tengo que admitir que su habilidad de conducción no
es para nada mala.
Cuando le pregunto si ha adquirido otras habilidades,
me contesta, - Por supuesto -. Conducir autos está dentro de lo
que esperaba, pero además de eso también aprendió artes
marciales, deportes, idiomas, varios instrumentos musicales, y muchas más cosas. Hablando en general, probó todo lo que
pudo bajo las circunstancias del “Salón Rechazador”. Pero
Otonashi-san, quien aparentemente sería capaz de obtener el
puntaje máximo en el Examen Nacional Central para Admisión
Universitaria, declara: - Bueno, ya sabía casi todas esas cosas
antes de las “Transferencias de Escuela”.
Sus características básicas eran altas desde el inicio,
pero eso también mostraba cuánto tiempo había pasado en esas
27.754 veces. No puedo hacer el cálculo exacto, pero
convertidos a días acabarían siendo cerca de 76 años.
Alrededor de la esperanza de vida de un ser humano. Cuando
lo pienso de nuevo, sólo se me ocurre la increíble cantidad de
tiempo que es.
- Dime, Otonashi-san, tienes la misma edad que yo,
¿cierto?
Probablemente a causa de esos pensamientos, me entró
curiosidad sobre su edad real.
- … No, no tengo tu edad.
- ¿Eh? Entonces, ¿cuántos años tienes?
Eso no importa, ¿o sí? -, contesta Otonashi-san,
levemente malhumorada. ¿Tal vez es algo que no le gusta que
le pregunten? Bueno, oí que no es educado preguntar a las
mujeres por su edad… En otras palabras, ¿está en una edad en
que eso aplica?
Pensando en eso, no hay forma de que una estudiante
tan madura estuviese en el mismo grado que yo. Solamente
eligió ser una compañera de clases debido a que esa posición
era útil para entrar al “Salón Rechazador”. ¿Tal vez ya esté en
una edad en que usar uniforme cuenta como cosplay?
- Hoshino, si estás teniendo pensamientos groseros, te
arrojaré de la motocicleta.
Ni siquiera me mira porque está conduciendo. ¡Qué
aguda es!
- A propósito, aprendiste a conducir una motocicleta
durante las “Transferencias de Escuela”, ¿cierto? En ese caso,
esta moto no es tuya, ¿verdad? ¿De quién es? ¿De tu padre?
No soy muy conocedor de motocicletas, pero esta no
parece hecha para mujeres No sé.
- … ¿Eh?
- ¿No crees que es descuidado dejar una moto sola en
frente de la casa con las llaves puestas?
Bueno, también pienso eso, pero, espera, ¿qué? Eso
dignifica que…
- Además el cerrojo de la cadena estaba muy mal
construido y podía cortarse fácilmente con algunas
herramientas. Siempre es igual todas las veces que me
“transfiero”. Bueno, obviamente.
No preguntaré detalles. No sé nada. Sí, no tengo idea.
- Pero, dime, si pierdes tus recuerdos, entonces esta
habilidad de conducción, las otras habilidades y el
conocimientos que adquiriste también se perderán, ¿cierto?
Esa sería una verdadera pena.
- …… -, Otonashi-san no me responde.
- ¿Otonashi-san?
Sigue sin responder. Tal vez—
- ¿También crees que sería una pena?
¿Sería posible que no absorbiese todo ese conocimiento
y habilidades solamente para matar el tiempo? Hasta alguien
como Otonashi-san lamentaría perder todas esas habilidades
adquiridas. Por lo cual no quería perder sus recuerdos. Eso es
lo que pienso. Con el fin de producir este sentimiento de
“lamentación”, se dedicó a adquirir habilidades.
Lo que me recuerda—
Aunque algo tarde, comienzo a preguntarme…
—¿Por qué Otonashi-san actuó como si hubiese perdido
sus recuerdos?
Al final me lleva hasta el hotel con la apariencia más
lujosa de toda la zona, el cual, aunque no era de primera clase,
obviamente no era asequible para una estudiante de
preparatoria. Otonashi-san se registra como acostumbraba,