Como de costumbre, me lleva hasta la parte de atrás del
edificio de la escuela. Y como de costumbre, se apoya en la
pared.
- Diré esto ahora mismo, al principio. No tendré una
conversación contigo. Vas a escuchar mis palabras como un
idiota.
- … Puedo decidir eso por mi cuenta.
Digo eso para ser un poco rebelde, pero Otonashi-san
sólo me lanza una mirada fría.
- Hoshino, ¿sabes qué vez es esta? No, no lo sabes. Esta
repetición es la 27.753ª.
Es un número demasiado exorbitante.
- … ¿Contaste cada vez en especial?
- Sí, ya que no hay forma de afirmar esto una vez que
deje contar una sola vez. Si lo olvidase, perdería mi punto de
vista. Por eso sigo contando.
Ciertamente, es un poco tranquilizador si uno sabe
cuántos pasos lleva uno hacia un destino desconocido.
- He repetido esto todas esas veces. Ya he probado casi
todas las formas posibles de acercarme a ti. Estoy en una
situación en la que ni siquiera puedo pensar en algo que no
haya intentado.
- ¿Es por eso que crees que no tiene sentido hablar
conmigo?
- Sí.
- ¿Ni siquiera intentas convencerme de que te entregue
la “caja”?
- Hace mucho tiempo que me rendí respecto a eso.
- ¿Por qué? En alguna de estas repeticiones debe haber
habido un “yo” cooperativo.
- Sí, claro. Hubo veces en que me tratabas con
hostilidad, y también hubo veces en que cooperabas. Pero,
¿sabes qué? No importa. No entregabas la “caja” en ninguno de
los dos casos.
¿No entregaba la “caja” ni siquiera cuando estaba
cooperando?... Pero bueno, suena lógico. Si Otonashi-san
hubiese obtenido la “caja”, entonces este 「ahora」 dentro del
“Salón Rechazador” no existiría.
- Sólo para confirmar: es completamente seguro que yo
tengo la “caja”, ¿cierto?
- He estado dudando eso por mi cuenta constantemente.
Pero la conclusión siempre es la misma. Hoshino Kazuki es,
sin duda alguna, el “dueño”.
- ¿Por qué crees eso?
- No hay tantos sospechosos como tal vez creas. La
explicación tomaría demasiado tiempo, así que la resumiré. Es
imposible que los pocos sospechosos me engañen 27.753 veces.
Por lo tanto, el único “dueño” posible, eres tú. Es más, aparte
del “Salón Rechazador”, hay evidencia circunstancial
indiscutible, ¿o no?
Tal como dijo. He conocido al distribuidor de la
“caja”—“*”.
Aún así, no sacas la caja, para nada. Mejor dicho, no
puedes sacarla. Te he reconocido como el “dueño” hace más de
20.000 veces.
- Entonces, ¿te has rendido?
¿Esta Otonashi-san que no escatima esfuerzos para
obtener la “caja”?
- No me he rendido. Simplemente no logro obtener la
caja. Imagina que estás buscando una moneda de ¥100 que
debería estar en tu billetera, pero no puedes encontrarla, sin
importar lo mucho que busques. Buscar en cada rincón de la
billetera es fácil. Aún así, no la encuentras. En ese caso,
imagina que esos ¥100 ya no están allí. De ese mismo modo,
en estas 27.753 repeticiones he llegado a la conclusión de que
「no puedo obtener la “caja” de Hoshino Kazuki」-, Otonashi-
san me frunce el ceño por un momento y se da vuelta.
- Bueno, la atracción secundaria acabó. ¿Todavía
quieres decir algo?
- … ¡Sí! Es por eso que quería hablar contigo, en primer
lugar -. Tengo que decirlo. Lo he decidido. He decidido defender el “Salón Rechazador”. Haré de Otonashi-san, quien
ha venido a matar a Mogi-san—.
- Otonashi-sa—no, Otonashi Aya, te hago mi—
- —¿Enemiga?
- —¡¿Eh?!
Aquello que estaba a punto de decir con la
determinación de saltar al vacío, Otonashi-san lo adivinó por
adelantado. Y sigue sin estar interesada y sin mirarme.
Cuando ve que estoy sin palabras y conmocionado
desde el fondo de mi ser, Otonashi-san deja salir un suspiro. Se
vuelve hacia mí de mala gana.
- Hoshino, ¿aún no lo entiendes? ¿Cuánto tiempo crees
que he pasado junto al idiota que eres? Este sólo es otro patrón
que ya he repetido tantas veces que estoy aburrida. No hay
manera en que no vea a través de él, ¿o sí?
- ¿Q-Qué—
¿Ya he tenido una determinación así de fuerte
incontables veces? ¿Por qué acababa siendo insignificante
todas esas veces?
- Por cierto, también diré esto: aunque tus valores
básicos le daban forma a tu determinación de hacerme una
enemiga y luego trataban de mantener tus recuerdos cada vez;
al final revocarás esta hostilidad hacia mí. Estoy segura.
- N-No hay ninguna—
Después de todo, eso significaría que acordaría con ella
el matar a Mogi-san, significaría que elegiría borrar mis
sentimientos por Mogi-san.
- ¿No puedes creerme? ¿Quieres que te diga la razón
que he oído incontables veces de ti?
Me muerdo los labios.
Otonashi-san considera que la conversación se acabó y
aparta la vista.
- Estos valores básicos tuyos pudieron durar más de
20.000 repeticiones sin problema. Sólo te reconoceré eso.
Levanto mi rostro espontáneamente.
Acaba de decir que me 「 reconoce 」 , ¿cierto?
¿Otonashi-san dijo eso?
- Espera un momento -. Hay una cosa más que tengo
que preguntar sin importar qué.
Otonashi-san vuelve solamente su cabeza hacia mí.
- Has dejado de intentar quitarme la “caja”, ¿cierto?
- Sí. ¿No lo dije ya?
- Entonces… ¿qué planeas hacer desde ahora?
No hay cambio en la expresión de Otonashi-san. Me
sigue mirando sin apartar sus ojos. Soy yo quien aparta la
mirada, sin intención, ante su mirada extremadamente directa.
- Ah—
En ese instante… Otonashi-san se aleja sin decir nada,
sin haber respondido mi pregunta.
Otonashi-san no regresó al salón de clases después de
esto—tal vez se fue a casa.
Quinta lección, matemáticas. No puedo entender la
fórmula inmediatamente, aunque probablemente ya he oído de
ella un trillón de veces, y en lugar de eso, observo todo el
tiempo a Mogi-san. ¿En verdad la abandonaré? ¿De verdad me
desprenderé estos sentimientos por ella voluntariamente?
No, eso no es posible. No importa lo que haya pensado
el “yo” del pasado. El “yo” actual no renunciará a Mogi-san,
eso es todo lo que importa.
La quinta lección acaba. Luego de eso me dirijo de
inmediato hacia Mogi-san. Ella se da cuenta y me mira con sus
grandes ojos. Mi cuerpo se pone tenso como una piedra sólo
por esto. Mi corazón pierde su ritmo habitual, sólo con mirarla.
Eso muestra lo especial que es para mí lo que le voy a decir.
Una acción que seguramente no realizaría en mi vida cotidiana.
Pero no puedo evitarlo. No puedo pensar en otra forma de mantener mis recuerdos. No puedo pensar en otra forme
además de declararme a Mogi-san.
- … Mogi-san -. Supongo que estoy poniendo un rostro
bastante extraño en este momento. Mogi-san me mira con
curiosidad e inclina su cabeza. - Este… hay algo que
quisiera—
「Por favor, espera hasta mañana」.
- —Ah.
Una imagen atraviesa mi mente. Una voz comienza a
reproducirse arbitrariamente. Es una sensación tan clara y
brillante, lastima como si un cristal se enterrase en mis ojos,
mis oídos y mi cerebro. Mi pecho late agresivamente, como si
fuese golpeado por un martillo.
N-No—
No quiero recordar. Aunque no quiera recordar, aunque
quería considerar que no había sucedido incontables veces, no desaparece. Aunque puedo olvidar cualquier otro recuerdo
importante, este, en particular, no lo puedo olvidar.
Sí, así es—
Hace mucho tiempo—ya me había declarado a Mogi-
san.
- … ¿Qué ocurre?
- … Lo siento, no es nada.
Puse un poco de distancia entre Mogi-san y yo. Ella
levanta una ceja suspicazmente, pero no me pregunta nada más.
Regreso a mi asiento y dejo que mi parte superior caiga
y quede postrada en el escritorio.
- … Ya veo.
Ahora que lo pienso es obvio. Después de todo, he
repetido este día más de 20.000 días.
Me confieso a Mogi-san. Pero lo olvido. Así que me
confieso de nuevo. Pero lo vuelvo a olvidar. Con el fin de
resistirme al “Salón Rechazador”, he hecho esta declaración, que ni siquiera quería hacer, una y otras vez, y lo olvidaba así
sin más.
Y cada vez recibía la respuesta que menos quería oír.
Siempre es la misma. Decididamente es siempre la
misma respuesta. Bueno, no hay forma de que fuese a cambiar,
Mogi-san no puede mantener sus recuerdos, y por lo tanto su
respuesta tampoco puede cambiar.
Esa respuesta—
- Por favor, espera hasta mañana.
Realmente cruel. Eso sí—ese mañana nunca llegará.
Obtener una determinación incomparable, armándome
de valor que originalmente no sería capaz de tener, llevando
mis nervios al límite—y aún así, estas honestas palabras mías
desaparecieron completamente como si nunca hubiesen
sucedido. Y luego, tal como ahora, tenía que verla a ella, quien
había perdido esos recuerdos de mi declaración incontables
veces, otra vez.
Ya veo. No se convierten en vacío. Para comenzar,
no ha habido nada. Desde el inicio que no hay nada en este
mundo. No hay valor en un mundo donde todo lo que ocurre se
convierte en vacío. Igualmente no hay valor en las cosas bellas,
en las cosas feas, en cosas preciadas, cosas gastadas, cosas
amadas, o en cosas odiadas.
Por esa razón no hay nada, sólo vacuidad. La esquiva
vacuidad llamada “Salón Rechazador”.
Tengo nauseas. Estoy siendo forzado a respirar en un
ambiente así. Aunque siento el impulso de vaciar de aire mis
pulmones, no puedo, ya que no sería capaz de continuar
viviendo aquí. No puedo vivir sin respirar. Pero si continúo
respirando vacuidad, entonces mi cuerpo también quedará
vacío. Me volveré tan hueco como una esponja.
O—¿hace tiempo que ya es demasiado tarde para mí y
ya estoy vacío?
- ¿Qué ocurre, Kazu-kun? ¿Te sientes mal?
Cuando escucho una voz familiar, levanto mi rostro
lentamente mientras sigo tirado sobre el escritorio. Kokone está
de pie frente a mí, frunciendo el ceño.
- Eso me recuerda, tuviste sangrado nasal durante
educación física, ¿cierto? Esto podría ser causado por eso
también, ¿sabes? Si no te sientes bien, ¿quieres que vayamos a
la enfermería?
- No hay necesidad de preocuparse por él, Kiri. Apuesto
a que el origen es el regazo en el que durmió más que su
sangrado nasal. -, dice Daiya, quien está de pie a mi lado sin
que me diese cuenta.
- ¿Regazo…?... ¡Ah! ¡Ya veo! ¡Así que eso es! Vaaaya,
sólo es mal de amor…
Luego sonríe y me da una palmada en los hombros,
alentándome.
- ¡Pillín! ¡Pilluelo! ¿No es un poco atrevido,
considerando que se trata de ti? Por favor, no hagas cosas
maduras como el amoooor.
- Dominado por una seducción tan simple—qué ridículo
¡N-No! Siempre me ha gust—
Me detengo a media oración. Ese fue un error verbal en
varios sentidos. Por ejemplo, admitiría mis sentimientos por
Mogi-san al decirlo, pero antes que todo—
- ¿Ha? No tenías sentimientos especiales por Mogi
hasta ayer, ¿o sí?
—no sería verdad.
De hecho, hoy me enamoré de ella. Al menos desde el
punto de vista de Daiya y los demás, era un despertar repentino
por mi parte. Y es por eso que nadie sabe de mi afecto por ella,
a pesar de que es claramente visible por mi actitud.
- Oye, oye, Daiya, parece que este sujeto acaba de
admitir su amor no correspondido por Kasumi. Uhihi -,
Kokone sonríe y le da un toque con el codo a Daiya.
- Sí. En el mejor de los casos tal vez me entretenga un
poco más.
- Uhehe… ¡después de todo, el amor de los demás es
entretenido! Mh, mh. No te preocupes. ¡Onee-chan te apoya!
¡Te daré mi consejo y te ayudaré! ¡Si te rechazan, hasta te
consolaré! Pero si tienes éxito, te mataré, porque eso me
irritaría.
- No te preocupes. Cuando los dos comiencen a salir, se
la robaré.
- ¡Uwaa, eso suena gracioso! ¡La desgracia de los
demás y enredos de un triángulo amoroso! ¡Magnífico!
Esos dos son realmente crueles al ignorar mi condición
inferior.
Bueno, pero afortunadamente XX no está aquí. Si él
estuviese aquí, entonces se colgaría de la oportunidad y llevaría
la conversación en una dirección que acabaría en—
- —¿Eh?
- ¿Mhh? ¿Qué ocurre, Kazu-kun?
- No, es que… me estaba preguntando dónde está. ¿Se
tomó el día libre?
¿De quién estás hablando? -, pregunta Daiya con un
rostro suspicaz. Eso es extraño. Creí que Daiya sabría de quién
estoy hablando cuando hablo de ese modo.
- ¿No lo sabes? Obviamente es—
—este… ¿quién?
¿Eh? ¡Espera un segundo! Yo… estaba a punto de decir
el nombre de cierta persona. Así que, ¿por qué no puedo
recordar sólo el nombre, sino tampoco su rostro?
- … ¿Kazu-kun? ¿Qué ocurre? ¿De quién estabas
hablando?
Me siento enfermo, como si hubiese tragado algún
semi-líquido como limo, que me hace querer arañar mi
garganta. Pero tengo suerte al aún ser capaz de sentir esa
repugnancia. Si me la tragase completamente y la desechase,
entonces XX desaparecería.
- ¡O-Oye… Kazu-kun!
No hay problema. Puedo recordar. Puedo recordarlo
gracias a esa repugnancia.