Desperté envuelta en los brazos de Grayson Vallmonth, al entrar en consciencia de todo lo que había sucedido le estremecí y me entró un poco de cruda moral, «¿por qué?» pensé mientras mi corazón se aceleraba ante la comprensión de que finalmente había saltado al vacío en un viaje tremulo de no retorno. Sabía que era lo justo, que el blando de Oscar me había borrado de su vida apenas unos días después de su matrimonio mientras yo en la guerra del amor había perdido hasta el honor, como un soldado que murió de pie, aguantando el hambre, el dolor, las balas... Y al final fue alguien escondido en su propia trinchera quien le había metido una puñalada en el corazón. De todos modos Grayson era mi esposo... ¿Entonces por qué aquello no se sentía como lo correcto? Probablemente fue porque el de

