No sé porqué verlo ahí tan apacible luego de nuestra discusión hizo que se me desatara la locura, salí corriendo bajo la lluvia como la desquiciada que era, sin importarme que nos enfrentabamos a una terrible tormenta tropical o la violencia del mar embravecido. Estaba harta de mi matrimonio, aunque habían algunos aspectos de mi esposo me agradaban no había nada en nuestra unión que me hiciera pensar que teníamos una conexión genuina... Y eso: me hacía profundamente infeliz, yo no quería vivir casada con un hombre al que no amaba marchitandome como una planta. No me importaba el dinero, no me interesaban los lujos que aquel hombre despiadado me podía ofrecer, prefería ser pobre y estar con alguien a quien quisiera realmente que soportar otro día en ese infierno, es que aunque sus histori

