Sam Recordaba Paris, siempre me acordaba de aquella noche, esa donde Mateo me llevo a un mundo nuevo, sin siquiera despejar los pies de la tierra, esa noche siempre estaba en mi memoria porque era y fue algo mágico. Ahora volvía a recrearla, lo volvía a hacerlo solo para mí. El piso blanco llevaba un camino de pétalos rosados, unos sillones color hueso se disponían alrededor de una mesa de vidrio con un enorme arreglo de rosas en el centro, camine hasta ellas y pase mi mano por los capullos rosados y gire para verlo. Sus ojos celestes no se despegaban de mí y eso me encantaba, llevaba ese traje n***o que le quedaba tan bien, se había recortado la barba y sus manos descansaban en los bolsillos del pantalón. - ¿Esto es para mí? – sonreí y seguí mirando. Una frappera tenía una bo

