Sam Me acosté sobre su pecho y dejé salir el aire, sus manos acariciaba mi espalda mientras la casa seguía sumergida en silencio, mis dedos trazaron las líneas en su pecho, cada una de esas pequeñas líneas que me había dedicado amar desde hacía ya un buen tiempo, su corazón latía con fuerza y el mío se amoldaba a su ritmo, siempre lo hacía, era como si mi cuerpo buscase el suyo para seguir funcionando, como si todo resumiera a nosotros dos siendo uno. - ¿Cómo lo llevas? – pase la mano por su vientre y lo abrace por la cintura, mientras me acurrucaba más en su pecho. - ¿Él qué? – suspire. - Lo de tus padres, fue hace poco, y todo tan junto, que yo… – tomo aire de manera exagerada, no sabía que decirle, como se supone que debía reaccionar. - Estoy bien

