Sam Las días pasaron hasta convertirse en semanas y esas semanas terminaron en convertirse en un mes. Luna cada vez tenía su panza más grande, pero aun así se veía delgada, seguía manteniendo su forma perfecta, los controles arrojaban que todo estaba en perfecta condiciones, el bebé estaba bien, engordaba, ya tragaba y nos mostraron una foto de su carita, foto que por supuesto Emily ya tenía enmarcada en su casa pues imprimió la foto y la enmarco. Ya habían elegido los padrinos, yo era una de ellas, la otra, Hilary quién no había dudado en usar la carta de hermana, a eso le sumo llanto y drama para dar sus toques de mujer dolida. Luna ahora ya tenía siete meses, Mimi y Bruno llegaban de su viaje esta semana y yo… bueno, yo me encontraba sentada en el inodoro. Mis manos temblaban un poco

