Mateo A esta altura del partido todos tendríamos que estar acostumbrados a todos, sin embargo, ocurren pequeñas cosas que siempre desbarajustan la secuencia, nos dejan en completo jaque. En ocasiones eso era lo que pasaba cuando nos reuníamos con los amigos y la familia, sobre todo cuando ellos entraban en ese juego raro de querer apostar en todo, no lo niego era divertido, pero tenían un problema, un grave problema con el juego, aun cuando fuera un chiste, ellos en ocasiones pasaban la barrera de lo impredecible, aun así, estaba a punto de participar en la nueva apuesta. Todo se resumía a dos personas, Luna y Ben, ambos se habían encargado de mantenernos al margen en eso del sexo del bebé, ellos no dirían nada, bajo ningún concepto sobre que esperaban, mucho menos su nombre, es por es

