Por Cristian Al salir de esa oficina, fui a una juguetería, no sabía qué comprarle a mi hijo, lo primero, fue una pelota de fútbol, también un camión a control remoto, un avión, un oso enorme, una colección de autitos, bloques para armar, y muñecos de todos los superhéroes que existían. La vendedora no podía creer que me llevara todo eso, casi no iba a caber en mi camioneta menos mal que había salido con una camioneta y no con un auto. -¿Querés impresionar a alguien? Me preguntó. -¿Se nota? -No le regales todo hoy, lo vas a excitar y la madre te mata. -Lo que menos quiero es que se enoje la madre. La empleada me sonrió. -Regalale dos o tres cosas y otro día alguna cosita más, averigua que le gusta, me parece que no lo conocés bien. -Gracias. Fue un golpe bajo, es mi hijo y no

