Por Melina Me levanté temprano y con muchas náuseas, me dolía un poco la cabeza, pero no voy a tomar nada, sí estoy embarazada, le puede hacer mal al bebé. Fui a la casa de Andy, por el camino compré dos pruebas de embarazo, por las dudas que salga mal alguna. Me abrió la puerta y cuando la vi, me puse a llorar, en forma desgarradora. Estaba triste, muy triste, tenía que preguntarle si podía vivir con ella, porque como venían las cosas, era inminente que me iban a echar de mi casa. Que mal que la pasé en mi vida y solo tengo 18 años. -Amiga, todo va a salir bien, te lo prometo, sea cúal sea el resultado. Pasé al baño y me hice las dos pruebas juntas, los minutos parecieron horas... Las dos pruebas dieron positivo, era obvio ¿No? Se me movió el piso, lo juro, jamás abortaría, ni l

