Salida

2174 Palabras
Mafia Salida Año 2021 Capítulo 5 Kriv Por primera vez en los dos meses de que Mina vive en la finca, he logrado convencerla salir, bajo mis términos claro está, la ofrecí mi brazo para que se sintiera segura, reiterándole, en todo momento, que estaría a salvo, cuando vio todo el convoy que nos esperaba en casa, se relajó un poco y se fue relajando más cuando salimos de la finca Ivankov, miro por la ventana con una expresión melancólica, pero fue cambiando cuando vio la sede de mi edificio, puertas enrejadas, detectores de metal, perros entrenados y gente armada. Hombres y mujeres. Todos forman parte de mis refugiados. Que han sido entrenados, está atenta a todo, curiosa, cuando estacionamos en el subterráneo, me bajo primero y no permito que ninguno de mis hombres la toque, ella baja observándolo todo y se vuelve aferrar a mi brazo, esta vez más cercas, me siento como su lancha salvavidas y caminó con ella al ascensor, sigue sin hablar, pero respira irregularmente, me tomo la tranquilidad de acercar mi mano a la suya, aferrado con fuerza a mi brazo. – Tranquila, respira. – pongo mi mano sobre la suya y poco a poco se relaja. No mucho pero algo, ya es bueno. Su aroma a mi champú, impregna el aire, pasados unos minutos, las puertas se abren y mi asistente, una señora de 38 años, piel morena, regordeta y la mejor asistente que puedo tener, se le congela la sonrisa cuando me ve que vengo acompañado, pero como es eficiente recupera la sonrisa. – Buenos días señor Volkv, Bienvenida señorita. – Alex ella es Mina, mi prometida. – Nina se tensa, aferrándose a mi brazo con más fuerza, pero no me corrige – Estará el día de hoy con nosotros. – Bienvenida señorita, ¿Puedo ofrecerle algo de desayunar o tomar? – Nina respira profundamente y asiente. – ¿Le gusta el cereal? Tenemos varias marcas, ¿Le gusta la fibra? Mina asiente y ella se aparta al verla tan nerviosa. – Este edificio es de alta seguridad, aquí se crean armas muy sostidficadas, se prueban, la planta consta de 15 pisos, algunos niveles son restringidos para el personal, pero otros como el gimnasio, el comedor, tienen accesos especiales con tarjetas digitales programadas con horarios en los que pueden acceder, si se pasan de su horario, tienen que acceder al sistema con su clave de empleado cargar una solicitud para un nuevo horario, solo le toma un minuto tenerlo. Le muestro delante de nosotros, donde un mostrador Digital, escanear la tarjeta de diferentes colores, azul con V negra para personal de limpieza, administrativo, ayudantes, rosa para los estudiantes que realizan sus prácticas en el área de tecnología, para las áreas restringidas, como laboratorios, armas, oficinas de cómputo, entre otras áreas secretas, una tarjeta negra con una V dorada. La roja es mía y de mis hermanos, mis socios obtienen una dorada con la inicial roja, entre otras más. No le explico esto a Mina, pero si le muestro como entro a mi oficina, con huella y escáner de retina. Cuando se cierra la puerta detrás de mí, veo un brillo de luz, le gusta mi oficina, sobre todo por el panorama que se ve, edificios altos, montañas nevadas a lo lejos y luego se queda maravillada con mi biblioteca. – Puedes tomar el que gustes – me suelta y camina directo a mi primer volumen de Darwin, lo toma y se sienta frente al púb queda enfrente de todo. No necesito ajustar el clima, todo mi edificio es de alta tecnología y ecológico. Me siento detrás de mi escritorio y empiezo a revisar los correos pendientes. La observo de vez en cuando, concentrada leyendo, como si de verdad entendiera lo que lee, se que su educación es limitada, pero me alegra saber que tuvo estudios suficientes para tener un futuro, aunque sus calificaciones eran muy bajas, si hubiera tenido una vida normal hubiera sido una excelente estudiante, pero la miserable vida que vivía la tenía tan absorbida que no vivía realmente, verla ahora leer sin preocupaciones me causa cierto alivio, sobre todo ser parte de esa serenidad. Alexandra ingresa a mi oficina con su pase especial y entra con un carro de nuestra comida, sin preguntarme le sirve a Mina primero frente a la mesa y después trae mi desayuno, se retira con una sonrisa. Continuó trabajando mientras ella acaba con medio libros en cuestión de unas horas y dejando el que leía se pasea frente a mi biblioteca hasta encontrar un thriller policíaco y vuelve a subir los pies poniéndose cómoda. Mi interfon suena – Dime Alex. – Señor tiene una visita – Repaso mentalmente mi agenda y no tengo a nadie citado hoy, precisamente porque traería a Mina. – Lose, señor, la señorita Natalia castelld, ahora Ivanov de zolov está dentro de su lista de prioridades. Viene con su esposo e hija señor. “Que mierda” “¿Ivanov de zolov?” “¿Porque mierda ella tendría esos apellidos?” – Hasla pasar. La puerta se abre y el maldito Victor zolov entra con una bebé de meses en brazos, Natalia entra con sus aires de grandeza y me tenzo cuando mira con su hostilidad característica a Mina. Pero me sonríe al verme. – Alguna vez te dije que nos volveríamos a ver. Victor se sienta no cercas de Mina, que parece cohibida ante su presencia y ha dejado de leer. Pero él se concentra en arrullar asu bebe que gime en sus brazos. La saluda con un seco “Hola” la mira brevemente y se concentra en su bebé. Ella se relaja y continúa leyendo. – ¿En qué puedo ayudarte? – no me ando con preámbulos, quiero que se vaya. Ella no es una presencia buena, está rodeada de cosas turbias, no porque yo no lo esté, si no porque tiene una presencia que incomodara a Mina. – Vengo a pedirte un favor – se sienta frente a mí, cruza sus piernas, se que no lo hace apropósito, todo en ella es sensualidad pura y natural, pero mi reacción no y no pienso volver a meterme con ella y menos aún si está casada y con una bebé recién nacida. Ella sonríe al saber mi reacción. Que lleve los apellidos más importantes y conocidos en mi mundo me da cierta inquietud. – ¿Qué clase de favor? – ella se quita una pelusa invisible de su rodilla. – ¿Creía que lo sabías todo? ¿Acaso no te has enterado? – No le contestó, se que se está burlando de mi, resopla. – Necesitamos refugio, mi esposo, mi hija, mi ramura y yo. Algunas personas del gobierno de estados Unidos, no están contentos con mi renuncia, en cuanto nació mi hija, intentaron ir por ella, para controlarme. Mierda, eso no es nada bueno para mi familia, quizá yo tenga más poder que ese gobierno corrupto, pero que estén tras la personas más peligrosa del planeta, y que sea ella precisamente quien me pida ayuda, no sería nada bueno, si han venido hasta aquí con el apellido Ivanov como coartada para poder verme, me dice que el peligro es mayor del que creo y que Rusia está fuera del alcance de este país. – No puedo – sería ponernos en la mira de muchos enemigos de estados unidos y por ende, harán lo que sea para encontrarla. Yo incluso intenté manipularla para poder contar con su ayuda, lo que nos llevó aún encuentro s****l muy intenso, aunque muy placentero, pero no puedo correr riesgos. Mina está mirándome, ha dejado de leer. – Que pena – se que no lo lamenta – ¿De verdad no piensas ayudarnos? ¿Creía que eso hacías en tu linda pero grande villa? Que sonría como lo hace, me pone los pelos de punta, nunca le hable de mi villa, ni siquiera Victor conoce su existencia, quien mira a su mujer con una sonrisa de orgullo y su bebé dormida en sus brazos. Ella trama algo y no me gusta nada. Se pone de pie, arreglando su blusa. Estoy tenso por otras razones. Se que no ha terminado. – Me hubiera gustado que accedieras por las buenas y por los viejos tiempos. Me pongo de pie abruptamente. – Haberme acostado contigo, no te da privilegios – me vale que su esposo esté presente, está incomodando a Mina. – Pero si tu intestaste manipularme a tu antojo después de acostarnos, ¿Quien es idiota? tu que fuiste hipócrita y tuvimos sexo porque yo que te segui el juego solo para acostarme contigo. Me tenso aun más, ella no tiene remordimientos, pero Mina si, es un ser humano, merece mínimo un poco de respeto. – Vine aquí, hacerte una petición formal, ¿Se supone que ayudas a la gente, no? Ahora no es una petición es una orden. – Tu no puedes ordenarme nada – trueno, Mina me mira aterrorizada – Estás molestando a mi prometida. – Hay que pena – se burla con indiferencia. – Natalia – le advierte su marido, ella se relaja y con toda la confianza, presiona mi interfón y le habla a Alex. Me contengo. Mina no puede ver esta parte de mi, su vida ya ha visto mucha violencia. Ella sonríe siniestramente, porque ha de saber que tengo una debilidad, como si pudiera leer mis pensamientos y creo que puede al menos leer mi expresión e interpretarla, como la sociópata y estratega que es. Mina sigue observándonos, con una determinación que no le conocía se acerca sin soltar mi mirada y sujeta mi brazo. Se lo que va a pedir y lo peor de todo es que esta maldita demente lo está presenciando. – Mina no – le digo – ¿Por qué? – me desafía con su dulce voz – Ella tiene razón, ¿Que no se supone que ayudas a la gente? – No cuando son una amenaza potencial para todos. Oh para ti. Es un riesgo nuclear. – ¡Por favor! ¡Alexandra que pase! – que le dé órdenes a mi personal es la gota del colmo. Estoy apunto de ponerla en su lugar cuando una voz, fría, conocida y familiar entra a mi oficina. Nunca le he temido a nadie, jamás he demostrado debilidad. Pero ver al hombre que entra como si esta oficina le perteneciera, que si le pertenece, su dinero está invertido en mi edificio, todo lo que poseo se lo debo a él, estoy en deuda de por vida. – Me decepcionas Kriv, te creía más inteligente – Mina al sentir mi cambio y derrumbe se pega mas a mi brazo, algo irónico que intente calmarme, el hombre más poderoso y dueño de Rusia se acerca al minibar y huele una de mis botellas – Me gustan tus gustos, más que tus decisiones. Se sirve, es surrealista tenerlo aquí, nunca había venido porque siempre cumplí con mis obligaciones financieras y mi lealtad siempre le ha pertenecido a su familia. – Papá compórtate, dijiste que serías neutral. Aunque yo apoyaría la idea de despellejarlo vivo. Su mujer parece estar apunto de desmayarse. En cuanto Natalia termina de hundir mi mundo, por instinto abrazo a Mina, sobre todo no solo para calmarla a ella, si no para calmar mis temblores, no perceptible para nadie, pero si para Mina, Víctor, Natalia y Elias Ivanov. Cuando miro uno y a otra, por fin caigo cuenta en el parecido, no solo en el cabello, si no los malditos rasgos del hombre más poderoso de Rusia, debieron darme una pista, la esposa secuestrada, la hija que le quitaron los Yakuza, la niña que se dio por muerta, cuando entregaron el cuerpo destrozado de su mujer embarazada. Es Natalia Castelld, ahora Natalia Ivanov, la hija y heredera del imperio Ivanov, hija del padre de la bratva, su familia es creadora de hermandades secretas y ejecutores para quienes no cumplan sus leyes. – Yo… señor. – alza la mano pidiendo silencio y bebé el vaso que se sirvió, volviéndose hacia ami. – Como dijo, “Mi HIJA” No es una petición, es una orden y no quiero imaginar que eres desleal ¿Verdad Kriv? – No señor – recuperó el habla y la voz, mi cuerpo deja de temblar, si algo conoce de mi. Es que cumplo mi palabra – Discúlpeme señora ivanova, no volverá a pasar, mi casa es su casa. – Vez no era tan difícil decir si desde el principio, amigo, pero ya me las cobraré. Nos vemos en tu casa y en tu gimnasio. – Se que lo dice enserio. Se da la vuelta, su esposo la sigue con su sonrisa y salen de mi oficina sin mirar atrás. Elias se queda, mira a Mina. – Señorita, relájese, vuelva a su libro, no pasa nada, Mina – Mina asiente y me suelta. Le dedico un asentamiento para decirle que todo está bien y vuelve a su libro – Ahora pongámonos al día con mis finanzas e Inversiones.
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