Reconfortar

850 Palabras
Capítulo 17 Reconfortar Llegamos a casa en tiempo récord, gracias a mi chófer, ella no se soltó de mí, y yo no la soltaría nunca. Su llanto había remitido, pero seguía temblando, estaba helada, ni siquiera mi saco sobre sus hombros le quitaba el frío al que estaba sometida, después de una carga de adrenalina tan fuerte, era obvio que no se recuperasé, me había acostumbrado a sus risas, pequeñas, pero alfin acabo sonrisas, de una alegría que nunca había existido en su rostro, verla comer por primera vez, pollo o pescado, fue mejor que cualquier placer físico y tenerla tan cercas de mi, con su aroma natural a cítricos, invitaba a ciertas partes de mi cuerpo, pero ignore ese deseo, ella no estaba lista. Llegamos a mi habitación y cuando intenté dejarla en la cama se aferró a mí con más fuerzas. – No por favor – su súplica me alivio e hirió a partes iguales, me senté con ella en mi regazo. No le pregunté si estaba bien, era obvio que no – No me sueltes por favor o me are pedazos. Hundí el rostro en su cabello, pero lentamente me fui recostando en la cama, ella se deslizó a un lado pero no se alejó, descanso su cabeza en mi hombro, uniendo su rostro en el hueco de mi cuello, entrelazo una pierna con las mías, nunca le había permitido a ninguna mujer acercarse tanto, nunca había compartido mi cama con ninguna, ni siquiera las traía a casa. Siempre que necesitaba liberar mis deseos, estaban los hoteles de lujo, nunca me presente en eventos públicos con ninguna mujer, Tiana (TatianaRoma Romanova) y algunas otras me interceptaban en los eventos, tratando de marcar su territorio, pero jamás salía con ellas de ningún lugar. Eso les dejaba claro que por más que lo intentarán, nunca serían más de lo que eran, compañía grata, las mujeres como ellas eran tan solo unas cazafortunas, en busca de estatus, y un poder que no entendían. No porque no fueran vírgenes, eso no me importaba, ni lo preferiría, pero odiaba que una mujer no tuviera autoestima y se auto vendiera. Poco a poco con su calor y aroma envolviendome, nos quedamos dormidos, soñé con un prado, lleno de árboles frutales. Y con ella corriendo en medio de ellos riendo con su cabello blanco ondeando. Más tarde me despertó un roce cálido contra una parte inferior de mi cuerpo, solté un ligero gemido y me pegue más a ese roce, alguien me empujo del pecho y me aferre a ese cálido y delicioso aroma, intentaba huir de mí y eso jamás pasaría. – Kriv. Cuando su voz me despertó del placentero sueño que tenía y abrí los ojos, me encontré con la mirada violeta de Nazar, tenía una expresión extraña y aun abrumado por el sueño no pude evitarlo, necesitaba conocer su sabor, así que impacte mis labios sobre los de ella, quien ahogó un gritó de sorpresa, pero cuando mi mente se aclaro y sentí sus uñas clavándose en mi piel, salte lejos de ella, cuando mi cuerpo reaccionó a casi aplastarla con mi cuerpo. “JODER, JODER, JODER” ¿Que coño estaba haciendo? – Lo siento. No quería. Lo lamento. – Tranquilo. No pasa nada. Ha sido mi culpa. “Que mierda” – Tu culpa – casi grité – No vuelvas a decir eso jamás. Salí de la habitación dando un portazo, estuve apunto de cometer una estupidez, besarla no, de eso no me arrepiento, pero si de cruzar una línea para la que ella no estaba lista. Nazar Me quedé mirando la puerta como si fueran a dármela respuesta de lo que acaba de pasar, Kriv, me había besado, a mi, fue lo mas hermoso que había sentido en mi vida, porque se podría decir que era mi primer beso. Pero mi debilidad me hizo entrar en pánico y apartarlo. Gracias a dios él fue lo suficientemente inteligente para apartarse, pero me sentía culpable por su expresión, por cómo abandonó la habitación. Aun así el sabor de su boca se quedó conmigo. Sonreí después de que casi volvieran a herirme. Me recosté en la cama y disfruté del aroma que desprendía mi salvador. Me gustaba su olor. Era lo único diferente que tenía en mi vida. Lo único bueno. Y me gustaba como se anticipa a mis necesidades y me gustaba aún más que me preguntara cuáles eran mis gustos, que películas veía y me gustaba sorprenderlo cuando se daba cuenta que no sabía nada del nuevo mundo. Kriv empezó a traerme música, un ipad, con miles de canciones y podía borrar y elegir las que menos me gustaran. También había empezado a ver películas y leer, sobre todo de ciencia ficción y acción. No soportaba románticas y eróticas, se me hacían demasiado ridículas e irreales. La ciencia ficción en cambio tenía más de realidad y ciencia. En un día miré todas las de Harry Potter y en una semana me leí todos los libros. Cuando me canse de estar acostada decidí darme una ducha y explorar la mansión.
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