Capítulo 9

781 Palabras
Me tomé con calma el mediodía pero la tarde ya era otro asunto aparte, cada minuto se me hacía eterno pensando en ella ¿realmente iría a la cita? ¿lo podía acaso llamar cita? Mis nervios estaban a flor de piel, después de aquella inesperada sorpresa de Sergio y sabiendo a dónde me dirigiría en un par de horas no sabía que pensar, por una parte le quería a él pero esa desconocida me había trastocado por completo, jamás me había interesado realmente por alguna chica, bien podría ser porque todas a las que solía tener a mi alrededor eran groupies que poco les importaba estar con uno que con otro. Tras varios minutos meditando en qué hacer decidí ir antes de tiempo al parque. Pasé por la azotea para recoger las cosas que horas atrás había escondido; la maceta rota con la que me había hecho los cortes seguía ahí tirada, por lo visto nadie subía a regarla. Al llegar con tanto tiempo de antelación y sin saber qué hacer hasta que ella llegara, me tumbé en el césped a disfrutar del sol que pronto se desvanecería. - ¡Buh! ¡Despierta bello durmiente! Vamos, sólo he llegado siete minutitos tarde, eso no es como para ponerse a dormir.- Su voz me sobresaltó al sacarme de mi ensueño, al abrir los ojos nuestras miradas chocaron. - ¿No te han enseñado a no despertar así a la gente? Casi me da un infarto, además llevo más de siete minutitos esperando.- Dije con retintín. - Creo que alguien se ha levantado con el pie izquierdo, ¿puede ser que estuvieras impaciente por verme? - No te creas tan importante princesa. Cambiando de tema ¿qué tal te encuentras? - Con algo de resaca pero nada que no se pueda solucionar con una aspirina, de nuevo gracias por lo del motel ¿es en el que te estás alojando? - No fue nada. Ese es el más cercano que encontré para llevarte. Entonces, ¿no recuerdas nada?- Me incorporé, interesado en su respuesta. - Vaya, espero que no te costara mucho. Yo sólo recuerdo estar bailando, divertirme, marearme...lo de siempre.- Mi esperanza se esfumó de golpe.- Y algo más. - ¿El qué? Juro que no me aproveché en ningún momento. - Shh, calla.- Se aproximó a mí y me besó; un beso largo, dulce y cálido.- Por cierto, bonito tatuaje. Esa manta dejaba entrever más que suficiente. - ¿Qué? Eso es imposible.- No podía ser, el tatuaje estaba oculto con el bóxer sin posibilidad de que alguien lo viera. Ella comenzó a reírse al ver mi cara de alarma. - Claro, que preferiría haberlo visto entero pero habría sido aprovecharme de un pobre gatito. - Con que un gatito ¿eh? Veamos si ahora te puedes aprovechar.- Me abalancé sobre ella haciéndonos rodar, acabé encima de ella y empecé a hacerle cosquillas. - ¡Para, para! ¡No aguanto las cosquillas, me rindo!- Tenía una risa musical que me incitó a besarla, una y otra vez, tímidamente, sin prisas, sólo ella y yo. - Princesa, ya que has roto tu regla de no volver a vernos y la de no haber nada entre nosotros, ¿qué te parece si rompes una más y me dices cómo te llamas? - Porque sería romper demasiadas reglas por un gatito que se irá pronto de la ciudad pero ya que tanto insistes, me llamo Dafne. - Lo primero es que no soy un gatito y lo segundo ¿cómo que me iré pronto? - Dijiste que no eras de aquí así que habrás venido por cosas de negocios o lo que sea. - Para no acordarte de las cosas, retienes bastante bien la información. He venido por trabajo pero aún me quedan unas semanas de estancia aquí. - Lo ves, estoy perdiendo mi tiempo, sólo tendría que haber venido a darte las gracias.- Dijo con la voz rota mientras se levantaba del césped. - Espera, sé que me iré y que no tengo derecho a pedírtelo pero todavía podemos intentarlo. Dime al menos por qué no me has dado las gracias y te has ido como acabas de decir. - Porque eres la primera persona que me trata bien sin esperar nada a cambio. - Dafne...- Me levanté para abrazarla pues había empezado a llorar desconsoladamente. Tras terminar de consolarla nos despedimos prometiendo volver a vernos al día siguiente. Esta vez nos habíamos intercambiado los números de teléfono porque yo no sabía a qué hora podría salir. Después de pasarme por una tienda de móviles para comprar uno nuevo, volví al hotel, donde ya me esperaba un impaciente Lucas en la entrada.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR