Julián Jeremías Me siento tan bien siendo sincero, esto me enseña que las mentiras te agotan, hace mucho no estaba tan relajado. Traje a Emilia a su casa y nos quedamos charlando en el auto, de todo un poco, reímos, como si nada hubiera pasado, soy muy afortunado de tener a una persona como ella en mi vida. — Bueno, voy a entrar a casa. — no quiero dejarla, se acerca y me da un beso suave, cuando se va a alejar la acerco y la pego más a mí haciendo el beso más largo. — ¿Me puedo quedar con vos?! — me mira. — No, no hace falta. ¿Vamos despacio, si? — ya sé a que se refiere, no tengo la idea fija, ¿qué cree? — ¡Ey! ¿Crees qué solo pienso en eso? — revolea los ojos. — No, no sé, pero en serio no hace falta, Liza nunca está, así que estoy acostumbrada a estar sola. — es verdad, no te

