Jeremías No quería ponerme así frente a ella, pero no se imaginan lo que me destroza verla así tan apagada, cuando siempre fue una persona que en su mirada tenía un brillo especial que podía iluminar el mundo entero. Voy a lavarme la cara al baño, la verdad no hablamos demasiado, es raro… siempre teníamos cosas de la cuales hablar, pero no hay nada. Termino de lavarme la cara, no hay toalla, suspiro, abro la puerta y ya me está esperando con una toalla en la mano. Me seco la cara y agradezco, está muda, no dice nada y eso no me ayuda, necesito saber qué siente, no vale la pena intentar si solo la estoy lastimando más. Me voy a la puerta, la miro, se acerca para cerrar, antes que cierre la puerta la detengo. — Emilia… Decime algo por favor, si no querés que te moleste más, decímelo y

