Narras tú: Él se fue y continúo con su gira, mientras que yo seguí con mi rutina habitual. Lo extrañaba, pero no me podía quejar, igual nos podíamos ver a través de Skype. Aunque a Michael no le gustaba, siempre me reía porque las pocas veces que ocupamos Skype, él se la paso quejándose de que odiaba esto y que no entendía muy bien cómo funcionaba. Lo más tierno de todo es que cumplió su promesa de llamarme todos los días, aunque lo hacía a diferentes horas. A veces recibía una llamada de él cuando eran más de las 2 de la madrugada, pero igual le contestaba y hablábamos un rato... Hablando por teléfono —Es increíble que ya hayan pasado 4 meses. —Lo sé. Pero ya solo quedan 3 —Le comentaste emocionada. —Hmm no exactamente... —¿De qué hablas? —Pues es que se agregar

