Casi no pude cerrar los ojos en toda la noche. Me dolía terriblemente la cabeza. Marco estaba igual que yo. En la madrugada fui a la habitación de Elena a ver como estaba. Tenía los ojos hinchados de tanto llorar. *pobrecita* pensé mientras le daba un beso en su cabeza. Me dolía el alma verla sufrir. En éste momento TODOS excepto Félix éramos infelices. *m*****o por que tuviste que aparecer nuevamente en nuestras vidas* lo maldije mientras rechiñaba mis dientes. A las 8 de la mañana bajé a preparar el desayuno. Los 4 nos reunimos en la mesa pero casi nadie tuvo ganas de hablar. _mamá,papá_habló finalmente Elena._puedo ir a pasar el día en casa de Tamara? _sí hija_le respondió Marco_ve,necesitas distraerte un poco. _gracias papá. La luz que siempre se veía en ella se había apagado.

