LUCIA El hombre que me pego un susto de muerte, entra dando pasos firmes, con una sonrisa juguetona, y unos ojos color esmeralda llenos de brillo, el provoco que todas las hojas estén esparcidas en el piso. -¿No te enseñaron a tocar la puerta?- estoy nerviosa, pero también estoy furiosa. -La gatita tiene garras, y nadie me lo conto- lo dice con una sonrisa bobalicona. -¿Disculpe?- ahora sí que todo nervio desapareció, y este ¿quién rayos se cree? -A ti te disculpo lo que quieras- nadie me dijo que había un loco suelto en la isla, genial y por supuesto llego solito hasta mí. Abren la puerta impidiéndome responder las palabras que tenía en la punta de la lengua, y por ella entran Nikita, Gustavo y Josué viendo la escena de todos los papeles derramados en el piso, mi cara de mata d

