Alekdrad Santoro Estaba en mi oficina con Klaus. Él estaba completamente fuera de sí desde que mi padre se llevó a Amina. Sé que la ama, pero también es mi hombre de confianza y me debe lealtad a mí. Su lugar está en Chicago, no detrás de una mujer que ya no le pertenece. Es increíble cómo mi hermana jodió todo. Tenía la vida perfecta y, aun así, se le ocurrió atentar contra Jazmín. —Tenemos la reunión con la Cúpula —le dije, mientras lo observaba desde mi escritorio—. Y tú ya has cometido varios errores, Klaus. ¿Cómo demonios pudiste perder ese cargamento? —Lo sé… —respondió con un tono apagado. Me incliné hacia adelante, clavándole la mirada. —Klaus, no te voy a hablar como Packman ni como Santoro… te hablo como tu jefe. Hay muchas mujeres en el mundo, y no puedes derrumbarte ni p

