KNOX Un portazo suena como un cataclismo cuando hay tanto silencio. Juro que sacude toda la cabaña. Hace vibrar las ventanas. Hay un momento en el que siento que todo el lugar debería simplemente derrumbarse y enterrarme, pero no es así; en cambio, sus pazos cruzan el porche y se arrastran por el camino más allá y luego ya no puedo oírla. Me levanto y cojeo hasta la ven atan en la parte delantera de la cabaña, donde aparto la fea cortina floral y la veo alejarse de la cabaña, a través de la nieve, y luego me quedo allí, con las manos en los bolsillos. Después de un momento decido confiar en ella y soltar el telón. Paso los siguientes diez minutos cojeando de un lado a otro a lo largo de toda la cabaña porque Mel no está aquí para decirme que me siente. Maldigo en silencio a Melanie y su

