02

3275 Palabras
Me lleva a casa, que está a un cuarto de hora. Está en un barrio tranquilo, mayoritariamente las personas que viven ahí son familias con niños o jubilados, y en el que hay unas casas enormes, de unos 200 metros cuadrados, una de las cuáles es la mía. Tiene dos plantas, un sótano y un almacén, por ahora estúpido porque no tengo carné de conducir, aunque sé conducir motos. En la casa hay 5 habitaciones, todas en la planta de arriba 3 baños, uno de ellos abajo, y otro dentro de mi cuarto. Una cocina enorme, en la que caben como diez personas, y en la que hay una isla, y un comedor más grande aún, con muchos altavoces, una tele de plasma, un par de sofás y un sillón, aunque nunca estaban en el mismo sitio, y menos después de una fiesta, y el jardín con piscina. Y en esa casa tan ridículamente inmensa, vivo yo sola. Al entrar veo que el desastre de la fiesta había desaparecido, pero al llegar al comedor he visto a mis cuatro amigos durmiendo en el suelo. -¿¡Pero qué hacéis!?-les he gritado. -No grites...-murmura Tyler, un chico de mi misma edad, su pelo es rubio, tiene ojos verdes, alto (1'86) y musculado de tanto ir al gimnasio con los otros. -Me duele la cabeza-dice Jeff, él tiene 19 años, tiene el pelo de marrón claro, ojos azules, también alto y musculado, bueno, los cuatro son altos y musculados. -Liv...agua...-susurra Tom, 17 años, moreno y ojos marrones. -¡Levántate tú mismo!-le suelto. -No tengo fuerzas. Scott se ha levantado porque ha visto que Emma venía conmigo, y sabe que con ella viene un gran sermón, y probablemente gritando. -Levantaos del suelo, tíos...-dice, mirando a sus amigos. Scott tiene 18 años, es moreno, por lo que sus ojos verdes destacan mucho. -¿Para qué...?-pregunta Tyler. Emma carraspea y veo como todos se ponen nerviosos y levantan las cabezas para mirar hacia mi, aunque lo que miran es a Emma. Se levantan en cuestión de segundos y se sientan en el sofá, como si así ella fuera a olvidar que segundos antes estaban tirados en el suelo. -¡Sois unos inconscientes!-grita ella. -Em... -No. Empieza a cantarles las cuarenta, y sé que eso va a ser largo, así que voy a la cocina, cojo vasos y una botella de agua fría y la dejo en la mesita del comedor, que está entre los dos sofás. -Yo subo a mi cuarto-digo, mientras me escabullo hacia las escaleras. Llego a mi cuarto, que es bastante grande, tiene una puerta hacia un balcón que deja ver el jardín, está pintado de azul cielo, casi blanco, aunque hay un montón de cosas colgadas de las paredes. A un lado del balcón hay una mesa y una silla, con mi ordenador portátil encima, y al otro lado hay un armario, aunque al lado de ese armario hay otro más,  y a poca distancia del armario está el final de mi cama, una de matrimonio. He mirado el reloj del móvil, las siete y poco. He cogido ropa del armario y me he metido en el baño, he abierto el grifo, me he quitado la ropa y me he duchado. Al salir me he puesto la ropa limpia, unos pantalones cortos negros y un top rojo cruzado por la espalda. Me he peinado, más bien me he ondulado el pelo lo más rápido posible y he salido del baño. He cogido una caja con accesorios y he cogido un colgante dorado y unas cuantas pulseras. He bajado de nuevo al salón y he visto que Emma aún les estaba echando la bronca, aunque no entendía porqué, lo único que habían hecho era traer a la fiesta a media organización, pero tampoco era la primera vez. -Em, déjalo ya-le he dicho. -¿Dónde vas?-me ha preguntado Scott. -A la fiesta de unos de clase. -¿Cómo haces para estar invitada siempre a las fiestas?-me dice Tyler. -Mh... no sé, mírame-he bromeado. -Liv, mañana hay cosas que hacer. -Sí, sí. Me he metido en la cocina y he cogido un paquete de tabaco que había en un cajón, y también un encendedor. He vuelto al comedor, sacando un cigarro y he tirado el paquete a mis amigos. -Coged uno, si queréis. Y obviamente, todos han cogido uno, incluido Emma. Yo me he encendido el mío y me he sentado al lado de Scott, porque era el único sitio libre. -Eh, ¿estáis saliendo?-ha preguntado Tom. -Claro, ¿no ves lo mucho que nos estamos tocando?-ha contestado Scott, sarcástico. -Pues lo parece. -Ya ves, y mucho-ha añadido Tyler. -Cállate, Ty-le he espetado. -¿Por qué cobro solo yo? -Porque me sale de ahí abajo-he dicho, y he salido al jardín, molesta por quién sabe qué. Me he terminado el cigarro y me he sentado en el asiento-columpio que había. -¿Se puede saber qué te pasa?-me ha preguntado Scott. -Nada. -Te conozco desde hace 5 años y nos hemos liado más veces de las que puedo contar, así que sé que te pasa algo. -j***r, ya sabes que siempre que me hablan de novios me molesta, me da lo mismo quién me lo diga o sobre quién. -¿No quieres salir con nadie? -Es una pérdida de tiempo. -Qué lástima, porque un montón de tíos van detrás tuyo. -De lo que van detrás es de otra cosa, y lo sabes como nadie. -¿Por qué se supone que lo sé tan bien? -Pues porque eres un tío. -Jamás he intentado nada contigo, salvo liarnos, claro, así que, ¿eso qué tiene que ver? -Da lo mismo. -Sabes, aveces eres difícil de entender,  bueno casi siempre que no estás borracha. Eso me  ha hecho reír. -Eres un idiota-he dicho, riendo. -Bueno, puede, pero tú te has liado con este idiota varias veces. -Sí, se ve que los idiotas saben besar. -Oh, gracias. Me he levantado y me he acercado a él y hemos entrado de nuevo al comedor. Eran las ocho, y la fiesta empezaba a y media, aunque iba a llegar tarde a posta, si llegas pronto no hay nunca nadie y además tienes que ayudar a montar la fiesta. -¿No tenéis nada qué hacer?-he preguntado a mis amigos, y han negado con la cabeza.-Hay que ver, no es que hagáis demasiado, la verdad. -Solo saben beber y hacer fiestas-ha dicho Em. -Tampoco te pases... ah, sí, necesito que me lleves, la fiesta es en Brooklyn. -Como quieras-ha dicho, y se ha levantado.-Vosotros, largaos de aquí ahora mismo. -¡Sí!-han contestado los cuatro, se han levantado y se han largado. -Les das miedo. -Mejor. ¿Vamos? -Claro, pero no hace falta que vayas a tope. -Sí, sí. He subido al coche de Em y ella ha arrancado. Hemos llegado a la dirección indicada pasadas las 20:30, aunque aún era pronto para mi gusto, pero he llamado al timbre de la puerta igual. Era una casa bastante grande, de dos pisos como la mía, aunque el tamaño era bueno para una familia, no como la mía que era enorme y solo para mi. Segundos después Jules me ha abierto la puerta. -Vaya-ha dicho, mirándome-¿vienes a ligar o qué? -No te flipes-le he contestado. -Es que estás espectacular. -Bueno...es lo que me suelo poner para las fiesta con mis amigos. -Ah, no solo habrá gente del instituto. -¿Por qué? -Tenemos un hermano de 24 años y ha invitado algunos amigos de cuando estaba en la uni, pero solo son seis o siete. -No me extraña, para aguantar a tantos críos él solo. -Ya... Hemos entrado y hemos ido hacia el comedor, había ya unas cuantas personas, había música puesta y bastante alta y en los sofás había algunos tíos que Liv supuso que eran los amigos del hermano de Jules y Mark. -Ah, ya que estamos te presento a mi hermano. -¿Por qué? -Mh... no sé, quizás empieces a venir a casa por trabajos de clase o algo, somos amigas, ¿no? -Ah...claro-he contestado, sonriendo. -Jordan-ha dicho ella. -¿Qué pasa, Jules? -Te quiero presentar a una nueva amiga-dijo, tirando de mí-ella es Liv. -Ah... encantado, Liv. Soy Jordan. ¿De verdad va a tu clase, Jules? -Sí, ¿por? -Ah...no, nada. -Porque no parece que tenga 17-ha dicho uno de sus amigos. -George, calla-ha murmurado Jordan. -Pero si también lo piensas. -Lo sé, parece que tenga más de 17, ¿no?-he dicho-pero no, solo tengo 17, aunque aparentar ser mayor siempre está bien, te dejan entrar donde sea. Jordan y sus amigos, en ese momento solo eran tres, han sonreído. -Parece que Liv es una caja sorpresa-ha dicho Jordan. -Bastante-ha dicho Mark, quien había aparecido por detrás-esta mañana venía con ropa de fiesta a clase, y por lo visto sin dormir y con un poco de resaca. -Eso sobraba-le he contestado. -Pero es la verdad. Toma-me ha respondido, y me ha dado un vaso. He tomado un trago. -Que asco, tío, ¿es vodka? -Sí. -Puedes beberte lo que queda, es asqueroso. Prefiero cerveza o, si hay que elegir algo fuerte, ginebra. -Me lo apunto para la próxima-dice, y se va hacia lo que suponía que era la cocina. -El timbre-exclama Jules, cuando este suena y sale corriendo, dejándome con su hermano y sus amigos. -Así que has ido con resaca a clase. -Sí. -¿Y también tenías a Cooper? -Sí. -¿Has logrado estar despierta? Ese tío es un tostón. -¿A que sí?-digo, riendo-he estado despierta, pero creeme que casi me duermo. -Jordan, han llegado dos de tus amigos-dice Jules, al volver y me giro hacia ella, pero no puedo evitar quedarme mirando a uno de los amigos, y él a mi. He dado un paso atrás instintivamente y he chocado con Dylan, quien había aparecido justo entonces con Mark. -¿Va todo bien?-me pregunta Dylan. -Sí, lo siento. -Toma tu cerveza, no hay ginebra-dice Mark, dándome un botellín y otro a Jules. -Liv, ¿te gusta Jack?-me pregunta Jules, susurrándome al oído. -¿Qué? No. -Pues te has quedado mirando. Claro, cómo no iba a quedarme mirando a Jack, ese Jack, el que horas antes casi me pega por cabrearle en la sede. -Solo lo he confundido con alguien. -Ah... bueno, la fiesta empieza a estar animada. -Sí... -¡Vamos!-dice, y me estira hasta el jardín, con Mark y Dylan siguiéndonos. Fuera hay un montón de alumnos del instituto, aunque mayoritariamente eran de nuestro curso. Empezamos a beber y bailar, mientras hablamos entre nosotros y me presentan a algunos compañeros, sobretodo a los jugadores de rugby, a quiénes acabo conociendo al completo. Durante las primeras horas me siento observada, y oigo susurros sobre mi, siempre he odiado que la gente susurre sobre mí y más si yo me entero, y sobretodo cuando eran los susurros como los de la fiesta, los que se referían al físico y asquerosidades de tíos necesitados que me daban ganas de darles de ostias, aunque, cómo hacerlo con compañeros del instituto cerca y, sobretodo, sabiendo que Jack estaba solo a unos metros de mi. Al par de unas horas dejan de susurrar, con lo borrachos que empezaban a estar tenían más trabajo a mantenerse en pie. Mark también iba bastante bebido, y Dylan empezaba a tambalearse. -j***r, Dylan, sí que estás mal-ha dicho Mark. -¿Me lo dices tú? -Los dos estáis fatal-les ha cortado Jules. -Quiero más bebida-ha dicho Dylan y ha intentado ir adentro por su cuenta, pero casi se cae después de dar dos pasos. -Madre mía...voy contigo-dice Jules, suspirando. -Estos dos me ponen de los nervios-murmura Mark, cuando su hermana y su amigo se fueron. -¿Por qué? ¿Por qué se gustan? -Lo has notado. -Totalmente, lo que no sé es porque no están juntos. -Son idiotas y creen que no se gustan mutuamente. -Dilo tú. -No soy nadie para meterme en esos asuntos, además, si después sale algo mal, no quiero elegir entre hermana y amigo. -Supongo que es normal... -¡Capitán!-gritan unos chicos, compañeros de Mark-¡esta fiesta es lo mejor! -Claro, soy el mejor organizando fiestas. -No lo dudamos. Pasan corriendo por nuestro lado, para entrar a por más bebida y me dan un empujón. Mark me sujeta para que no me caiga, pero me sujeta de la cintura, y cuando le miro me doy cuenta que va bastante bebido, pero antes de poder hacer nada, me besa. ¿Qué hago? Pues el alcohol me hace rodearle el cuello y unirme al beso, pero segundos después me doy cuenta y me separo de él. -Deberías ir a beber agua... -Ah...sí, lo siento, estoy más que borracho. -No importa. Y la verdad es que me daría lo mismo besarme con él si no estuviéramos rodeados de gente, su hermana estuviera a punto de venir, y si él no estuviera aquí, si no supiera que Jack puede verme. Mark entra tambaleándose a la casa y va, supongo, a por un vaso de agua. Al mismo momento sale Jules, pero antes de que llegue a mi lado se me acerca alguien en diagonal. -Maldita zorra-escupe Hanna. La miro y me doy cuenta, por primera vez en la noche, que está en la fiesta. -¿A qué se debe el honor de que una petarda me hable?-le suelto, en mi típico tono molesto. -Eres una fresca, a la más mínima ya te has aprovechado para besar a Mark. ¿Yo a él? Pero si ha sido él quien ha empezado, y solo han sido unos segundos. Aunque claro, ella estaba colgada de él, o eso decía. -Oye, no me amargues la noche, que no tengo ganas de cabrearme. -¡Como si ahora fuera mi culpa!-grita, y se acerca a mi, levantando el puño para pegarme. Algo se activa dentro de mi, al fin y al cabo durante años me habían enseñado combate cuerpo a cuerpo, así que cuando la tengo cerca le cojo el brazo, le hago una llave, provocando que vuele por encima mío y aterrice en el suelo. MIERDA. Ahora la he cagado, ¿qué he hecho? Se supone que una alumna de instituto no haría eso, y menos a una animadora con menos fuerza que una hormiga, pero yo no soy una alumna corriente y voy bebida, lo que no me deja pensar claramente. Empiezo a oír murmullos alrededor de las dos y al girarme le veo. Está mirándome fijamente, se nota que le he cabreado, que novedad. Miro a Jules, que está delante mío, y de repente empieza a reír. -No sabía que fueras karateka, Liv. -Em...sí, aunque no debería haber hecho esto, pero claro, el alcohol... -Bah, ¿qué más da? Ella ha intentado pegarte y te ha insultado. -Ya...bueno...-digo, pero no puedo evitar sentir la mirada de Jack clavada en mi. ¿Quién se llevará unos cuantos gritos? YO. -¿Se puede saber qué coño te pasa? ¿Te parece normal ir robando tíos y pegando a la gente?-me suelta Hanna, quien se ha levantado. En ese momento queda a pocos centímetros de la piscina que hay en el jardín de Jules, con un empujón se caería. -Yo no he robado ningún tío, tú no estás saliendo con Mark, y además, solo ha sido cosa del alcohol, y lo de pegarte...bueno, estoy bebida y tú ibas a pegarme cuando yo sé kárate, esto es lo mejor que podía pasar. -¿Te crees que por ser la nueva te lo dejaré pasar? ¿No sabes con quién te estás metiendo? -Con una tía teñida de rubia pollo y probablemente en una super dieta para no engordar ni un poco para que así te vengan tíos detrás... aunque no sé si debes conseguirlo, y si lo haces debe ser con tíos muy desesperados. -Serás... -No me apetece pelearme con nadie ahora mismo, ya te he dicho que estoy borracha, y tú tienes todos los números de terminar con el vestido mojado y con toda la pintura de payaso de tu cara corrida. -¿Qué quieres decir? -Que si me vuelves a insultar te empujo a la piscina-digo, calmada. -Como si fuera a dejar que una bruja como tú se fuera como si nada después de besar a Mark. -Jules, lo siento. -¿Por qué? -Por contaminar tu piscina-contesto, y empujo a Hanna, y esta cae al agua. Todo el mundo alrededor empieza a reírse cuando ven que ella no sabe nadar y que todo el maquillaje se le empieza a ir. Cuando me vuelvo hacia donde estaba Jack, él ya no está, pero en ese momento recibo un mensaje. "En una hora fuera. Te vienes conmigo." Y con eso se refería a que iba a subirme a su coche mientras él me gritaba, así que soy tan inteligente que entro a la cocina con Jules, me lleno un vaso con vodka, lo que sorprende a Mark. -¿No decías que está asqueroso? -Sí, y lo creo. Pero ahora necesito algo mucho más fuerte que la cerveza-digo, y me bebo todo el contenido de un trago. -Puedo entender tu resaca-me dice Jules, mientras estoy llenándome el vaso de nuevo. -Sí, yo también, y sé que lamentaré beberme esto. -Pues no lo hagas. -Ya he dicho que lo necesito-digo y vuelvo a beberme el contenido del vaso. Una hora después estoy más borracha de lo que había previsto estar, tanto que Jordan se ofrece a llevarme puesto que solo había bebido un par de cervezas, pero claro, Jack encuentra una excusa para llevarme. Al salir de la casa andamos el uno al lado del otro, noto lo cabreado que está, pero estar como una cuba me ayuda a no prestarle atención. Después de unos metros, tropiezo y casi caigo, pero Jack me coje del brazo, clavándome sus dedos en la piel y dejándome una marca cuando aparta la mano. -Tsk, ¿cómo alguien de tu edad puede acabar tan bebida? Eres una molestia. -Pues no llevarme. -Por eso te has emborrachado tanto, ¿no? Para pasar de todo lo que tenga que decirte. -Sí-respondo sin saber porqué. -Eres una gran molestia. -Como tú-digo, otra vez sin saber porqué. Que lo piense es una cosa, pero decirlo... es como si me condenara a muerte yo misma. -Es jodido que yo diga esto, pero estás mejor cuando no estás borracha. -Mira, coincidimos en algo. -Este es mi coche-dice, parando al lado de un alfa romeo n***o-sube. Y más te vale no potar. -Tsk, en mi vida he potado por estar borracha. -Lo único bueno que debes haber hecho, entonces. -Tú siempre eres molesto, ¿no? -Si no supiera que estás borracha, ya te habría dado un buen golpe. -Lo peor, es que lo sé. Jack enciende el motor y me lleva a casa, y para no hablar enciende la radio y la pone bastante alta. Cuando empiezan a sonar canciones que me gustan, empiezo, inconscientemente, a cantar. Cuando me doy cuenta, miro a Jack, quien parece sorprendido, aunque intenta no demostrarlo. -Vaya, se ve que tienes talento para algo que no sea tocarme los huevos. -No digas a nadie que me has oído cantar. -¿Por qué? -No quiero. Él sonríe y no dice nada más. Llegamos a mi casa y me bajo, y en vez de aparcar, él se va. Aunque extrañada, entro en casa y subo a mi cuarto. Me quito la ropa y me pongo una camiseta vieja y larga y me tiro en la cama.
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