Narra Emmanuel
—esposa mía ¿qué tratas de hacer exactamente? – pregunto tratando de calmarme
—¿acaso no esta claro en esos papeles? – pregunta – estoy demandándote a ti, a la empresa y a todos los socios de ella solo una negligencia de uno de los mayores socios de ella, mi cliente pide que su trabajo sea devuelto y no en esta empresa si no en la que no este asociada con los Miller, también pide una cantidad considerada de dinero pero te sacaré más de lo que pide, también le darán una disculpa por escrito, enviaré a prisión a mas de uno y por último y menos importante haré de clausuren esta empresa – su sonrisa tierna me dice que esta disfrutando esto
—bien has todo lo que quieras pero necesito saber que sucedió por que yo no he tenido ningún problema con ninguno de mis empleados – dejo claro
—llama a tu socio él sabe muy bien de lo que hablo y por que los demandare hasta dejarlos en la quiebra – cruza sus manos como si fuera una niña chiquita saliéndose con la suya para luego sentarse delante de nosotros tres
—Rosa por favor llama a Miller es urgente – pido
—a Sara o a George – miro a Catalella
—a ambos después de todo los demandare por separado - ¿por qué demonios sonríe de esa manera tan siniestra?
—¿Por qué demandarías a Sara? – pregunta Nethan – ella es una chica muy tranquila – Ella solo niega con una pequeña sonrisa
—deberías investigar un poco mas sobre las personas que están alrededor de tu familia ¿acaso no aprendiste nada de la ultima vez? – pregunta con superioridad
Me encanta la manera de ser de la chica, fue una de las cosas que llamo mi atención en primer lugar
—deberías de bajarle un poco a tu ego- advierte Nethan – las personas con que trataras en unos segundos son muy poderosas y pertenecen a la realeza y estaremos de su lado por que es así como debe ser en esta parte de la demanda
—¿quién dice que estoy pidiendo su apoyo? – pregunta – te recuerdo que a pesar de todo soy una de las abogadas mejores pagadas y puedo ganarle a cualquier defensa en diez idiomas diferentes – amo a esta chica
—ya veo a lo que te refieres – indica mi padre en susurros
—así es mi esposa y nada puedo hacer – respondo de igual manera
—Emmanuel aquí estamos – la voz de la chica se escucha al entrar a mi oficina – señora Ueder – Catalella solo rueda los ojos
—señorita, solo tengo veintidós – responde con desagrado, a simple vista se ve que no le cae bien Sara
—¿Para qué nos llaman? – pregunta George
—Regina Soto era economista en esta empresa pero ustedes la despidieron injustamente además que la avergonzaron enfrente de muchas personas solo por que según los niños mimados son mejores que ella – indica Catalella haciéndose notar
—¿tú de nuevo? – pregunta George
—hola Miller – su sonrisa es una maldita perdición
—¿ustedes dos se conocen? – pregunto
—fue la novia de mi hermano mayor – responde George - Mira haré lo que quieras te daré un cheque y que tu cliente le ponga la cantidad que quiera no quiero meterme en problemas ni contigo ni con tu familia – esta mierda no me esta gustando
—Miller creo que conoces lo suficiente mi trabajo para saber que no te lo dejaré fácil al menos que mi cliente quiera así que tal si lo dejamos en una disculpa publica, el regreso de su trabajo lejos de tu hermana y de ti, también la compensación monetaria
—No me disculpare con una empleada – indica Sara
—Si, si lo haremos – tanto miedo le tiene
—mi padre es Andrew Miller y mi hermano mayor es Levit Miller y ellos harán que tu te disculpes – bien esto se esta saliendo de control
—No, no hará eso – responde George
—si lo hará ¿Qué te sucede?
—mi padre destrozara al tuyo junto a tu maldita fortuna por el simple hecho de amenazar a su hija menor – responde Catalella con superioridad
—haremos lo que nos dijiste – indica George – olvida lo que dijo mi hermana
—bien tienes exactamente dos horas para la disculpa publica, diez minutos para la transferencia y tu Emmanuel tienes dos para ver que harás con mi demanda – esta chica me jode mucho
—toma lo que quieras después de todo lo mío es tuyo
—espera ustedes dos están casados ¿entonces por que ayudas en una demanda contra tu esposo?
—nos gusta competir – respondo
—que te importa eres muy metido – sonrió por la respuesta de mi mujer
—vamos a almorzar y discutimos esto mientras comemos – me levanto listo para irme
—no iré a ningún lado contigo – la tomo del brazo – oye mi bolso – se queja
—nos vemos luego papá, Nethan, Miller ‐ tomo el bolso de mi mujer y salgo con ella de la oficina
—Emmanuel tengo mucho trabajo y no puedo ir contigo a almorzar
—¿desayunaste hoy? – pregunto
—gracias por ignorarme esposo mío – amo su sarcasmo
—de nada amor
—no iré contigo a almorzar
(…)
—¿Quieres algo en especial? – pregunto
—no, solo que no sea mariscos soy alérgica a ellos
—¿alguna otra alergia que tu esposo deba saber? – pregunto
—no, solo rosas y mariscos – pido lo que almorzaremos
—Emmanuel quiero hablar contigo sobre algo – presto atención a sus palabras – veras a mi hermana menor la han expulsado de la universidad en la cual está, la persona que la cuidaba no quiere hacerlo más y no confío en ella como para dejarla vivir sin supervisión adulta
—¿quieres que viva con nosotros? – pregunto
—si pero solo será unos meses mientras termina este año en la universidad que esta cerca de casa
—ya tenemos dos niños en casa creo que una más no hace la diferencia – respondo – después de todo nos servirán para irnos preparando como padres
—Realmente sigues con eso, no tendremos hijos Emmanuel
—¿por qué no? – pregunto
—Te golpeare si sigues hablando sobre ese tema
—te he dicho que me prendes cuando me amenazas
—además masoquista – mira su celular y luego a mi – tengo que irme olvide que debo ver a un cliente
—¿me dejaras solo almorzando? – pregunto
—te prepararé el almuerzo mañana así que antes de ir a casa compra un embace para que puedas llevarlo
—bien
(…)
Despierto en medio de la noche por algunos quejidos de dolor, miro a un lado de la cama notando que no. Está ahí, voy al baño que es donde proviene esos ruidos
—¿Sucede algo? – pregunto haciendo que los quejidos paren
—todo bien – el olor que sale del baño lo conozco muy bien
—estás lastimada – mas bien afirmó
—no, solo regresa a la cama yo estoy tomando una ducha
Después de unos minutos la puerta del baño se habré y ella sale envuelta en una toalla, observo cada uno de sus movimientos y como hace las cosas con algo de dificultad, las heridas de su espalda sobre salen de la toalla
—no puedo creer que sucedió nuevamente – hablo llamando su atención
—te hacía ya acostado – responde tomando unas de mis camisas ‐ ¿te molesta que la use? – niego
—¿cuándo me dirás quién te lastima de esa manera? – me acerco a ella
—ya hablamos de esto – niego
—Sabes que no puedo permitir que esto siga así – beso su hombro y luego su mejilla – empezaré averiguar por mi mismo y cuando lo descubra no dejaré vivo a la persona que te trata como si fueras un maldito animal
—Emmanuel no te metas en esto, respeta mi decisión de no querer que nadie sepa de esto
—lo siento ahora eres mi esposa y no puede permitir que algo así siga pasando en mis propias narices
—Emmanuel – beso sus labios queriendo hacer algo más
—vamos a la cama, intentaré desinfectar y vendar las heridas