No pude estar tranquilo la curiosidad me carcomia, sabía que era ella pero, ¿ que hacía con ese imbécil?, si era mía, mía, nadie tenía derecho de tocarla más que yo o mis hermanos solo ellos y nadie más, me estaba volviendo loco de tanto pensar, no queria imaginar que ya se había acostado con el por que si era así lo mataría con mis propias manos. -¡¡Maldición!!..... - Daba vueltas en mi recamara de un lado a otro sin poder dormir, sentía un nudo en el estómago por la desesperación, necesitaba verla, tocarla y besarla, la extrañaba y quería volver a tenerla abajo de mi, volver a sentir lo caliente alrededor de mi, unidos bajo las sábanas y escuchar esos gemidos nuevamente, esos pensamientos húmedos me mataban por la necesidad de liberar mi esencia dentro de ella y volver a marcarla una y

