Las cosas no siempre salen como quieres, eso es algo que tuvo que aprender, a la mala Jhazlym, ella ni siquiera sospecho que podría afectar de algún modo su respuesta de tal modo que la terminarán reprimiendo antes de salir al refrigerio. Ella quería almorzar bien, y por una parte le pareció una falta de respeto que la tuvieran que hacer quedarse cuando tranquilamente al finalizar el refrigerio, o a la hora de salida. De muchas maneras quiso protestar, pero de ninguna manera lo hizo porque no le habían enseñado precisamente a contestar a un adulto, aunque sospechaba que tenía apenas unos años mayor que ella. Pero, era la autoridad, por ende, se limitó a responder, más bien se quedó en silencio, mirando fijamente al hombre del chaleco celeste, intentando no poner los ojos en blanco, ni hac

