«Ay, Dios mío. ¿Cómo hice esto?» Cada que ella misma abría la boca no se podía creer las cosas que decía, ni tampoco como se aventura aclarar las cosas, a decir exactamente lo que está pensando. Esta personalidad nunca antes había podido gozarla como debe ser, pero ahora mismo lo estaba disfrutando, aunque más hubiese agradecido que esta decisión apareciera por ahí cuando estaba con Gino, André y la serie de hombres o quien sabe que, había conocido en internet. Carlos siguió llamando, pero ella no contestó ni una sola vez, ni las llamadas ni tampoco los mensajes, no le apetecía saber absolutamente nada de él. «Esta actividad hubiese sido buena años atrás.» Una vez llegó a casa apagó el teléfono para directamente irse a dormir cuando se despidió de sus padres y se cubrió hasta las orejas

