El internet se fue ese día, por falta de pago. Quiso hablar con su madre para que pague el internet que deseaba rolear, deseaba sentarse a escribir, pero eso no fue posible porque no sabía cómo comunicarse, como responder los temas que tiene. Ella desde que comenzó a leer fanfics comenzó a escribir novelas, y así es como se puso a escribir libros de distintos límites de palabras, en su mayoría cortos porque ella deseaba aprender a escribir poco, que mucho, porque solía tener mucho relleno en todas sus historias. —Tengo tanto sueño —se movió en dirección de su prima más grande, dedicando a ella una pequeña sonrisa—, pero también tengo hambre. —Vamos a desayunar. Bostezó, volviendo a cerrar los párpados, volviendo a acomodarse en la cama para seguir durmiendo. —No me apetece salir hoy.

