Desperté con el suave sacudón de mi madre. —Princesa, ve a la cama —dijo con ternura en su voz. Bostecé y me estiré en el sofá, apenas consciente de que me había quedado dormida. —Me quedé haciendo la tarea de los gemelos —murmuré, tratando de despejarme. —Son unos irresponsables —respondió mamá, su tono lleno de desaprobación. —Sí, y Derek... —Se fue con Freddy. —No los sentí —dije, sorprendida de no haber escuchado nada. —Ve a dormir, Aisa. Vuelvo en la noche. Recuerda que hoy Freddy arregla el jardín. Te dejé dinero para él. —Sí, mamá. Que te vaya bien —le respondí, mientras ella me daba un beso en la frente y se marchaba. Dormí una hora más antes de levantarme, ducharme y prepararme para ir a la escuela. Desperté a los gemelos y les preparé un desayuno sencillo. Luego los ayu

