Owen le acarició la piel que quedaba libre de los alimentos y Ex gimió cerrando los ojos para que las sensaciones fueran aún mayores. Esos hombres iban a acabar con ella en poco tiempo como siguieran así. Pronto sintió los labios presionando, engullendo la comida y pellizcándola al mismo tiempo, haciendo que se mordiera los suyos por lo que estaba viviendo. Menos mal que aún tenía la ropa interior porque, de lo contrario, estaba segura de que tendrían un líquido dulce y adictivo con el que poder mojar lo que se comían. Como si le leyeran la mente, ambos sonrieron acercándose entre sus piernas, rozándole la pieza de tela que la protegía, húmeda ya, más todavía al notarlos pendientes de ella. Los vio relamerse y su corazón se paró viendo cómo esos dos parecían desesperados por saborearla. ¿

