Un pañuelo termino estampado en mi rostro. —Bien, tendré que corregir el desastre que le hiciste a mi obra de arte. —Casandra, quien me había maquillado tuerce la boca fingiendo estar enfadada. … El vestido me quedaba perfecto, era pesado por la joyería incrustada, los hilos de oro blanco eran un adicional más, la capa y la tiara. Verme en el espejo era como si estuviera viendo a otra persona. El vestido tenía una abertura en el muslo derecho, donde un delicado cinturón del mismo material del vestido sujetaba la daga que me obsequio mi padre, y dentro de la capa, me las ingenie para que mi pistola estuviera cerca de mi mano. Mi padre estaba nervioso y yo también lo estoy, nunca se sabe cuándo podemos pasar de la alegría al caos. Aiden es él bebé más precioso del mundo, en brazos de su

