Cap. 2 Connor condujo por dos horas. La aeronave no se veía por ningún lado, Frunzo el ceño. ¡Estamos en medio de la nada! —Si vas a matarme, te advierto que estoy armada y no me dejaré asesinar fácilmente ¿Dónde carajos estamos? — Le pregunto al chico que me acompaña y sonríe, pero no me mira, yo sí y de perfil, tiene un parecido a… No… Es la tristeza que me hace verlo en todos lados. Enciende las luces altas de la camioneta y se ve un camino asfaltado. —Estamos en la pista, señora. Bien, ya fue suficiente. —Vuelve a llamarme señora, sigue hablándome con ese estúpido formalismo —Me altera, no sabe cuánto. — y verás que te dejaré sin un solo pelo en la cara y en esa cabeza dura que tienes ¿Si me entendiste? Y no me tomes por payasa ¡No veo mi avión! Bajamos de la camioneta y tomamo

