Cap 5 (Maratón, 2.) Sonríe, halagado por mis palabras. A los hombres se les infla el ego con la mención de sus méritos, por el tamaño de su polla o por lo bien que la usan y se los puede humillar de la misma forma. La camioneta se detiene. No le presté atención al exterior gracias a la charla que mantenía con el ruso. Ésta vez miro por los cristales tintados el exterior. Extrañaré el campo. Aquí todo parece fuera de lugar. Esperaba que viviera en un sitio alejado en el culo del mundo, no en la ciudad, en esta en especial. Vi imágenes y videos de la ciudad y aquí nadie parece ser pobre, claro que el no lo es siendo el líder de la mafia rusa, pero… las apariencias engañan. Bajamos del vehículo y maldigo internamente al sentir el frío nuevamente. La otra camioneta también se detiene junt

