Cap 8 Los dos hombres que respaldan a Bárbara estaban montando guardia en la puerta. Ella lo había mencionado pero yo no lo había creído. Se ven cansados, el más joven tiene cierto parecido con Babara, pero si ella no tiene… oh… Sonrió descubriendo algo más. —¿Por qué no se fueron a descansar? Ella está a salvo conmigo, vayan y duerman, vamos a necesitar ayuda cuando llegue Aiden. —Ambos hombres se sorprenden con la mención del hijo de Bárbara. —Si no es mucho pedir, nos gustaría ver con nuestros propios ojos que nuestra señora está bien. —Es el pelirrojo quien habla, sin miedo pero con respeto. —Si nos permitiera entrar y comprobarlo, nos iremos por una hora para asearnos y volver. — Pasen, y después se largan. Les abrí la puerta y baje. Mi hermana me espera en la puerta del hotel co

