Alaia No tenía ni idea de lo que estaba pasando, pero tenía que averiguarlo. Tan rápido como pude, saqué las piernas de la cama y me impulsé hacia arriba. Llegué a las escaleras antes de recordar mi pésimo equilibrio y decidí sentarme y bajar tres tramos de escaleras. Para cuando llegué al segundo piso, mi trasero estaba más que dolorido. Me había rendido. Matt, ¿puedes venir a ayudarme, por favor? Estoy en el rellano del segundo piso. Un par de minutos más tarde, Matt subía corriendo las escaleras con una expresión de pánico en su rostro. —Estoy bien. No me he caído y tampoco he bajado andando, así que no hace falta... —Acabo de hablar por teléfono con Xander. Vamos, subimos a su despacho —me cogió en brazos y subió corriendo todas esas escaleras que tanto me había costado ba

