Agatha, había llegado a su residencia, después de mucho laborar en la tienda, ese día, pues, tuvo taller, limpiezas energéticas, misas espirituales y un sinfín de consultas, que, la había dejado, totalmente exhausta. Sentía que no podía con su alma, sin embargo, recibe una llamada, en la que una de sus clientas, le pedía; le rogaba, que por favor hiciera algo por ella, pues, estaba enfrentando una situación de salud muy fuerte con uno de sus pequeños hijos. Ring, Ring, Ring, Ring, Ring - Me parece que está sonando el teléfono, ¿dónde lo habré puesto? ¿quién llamará tan tarde? Ring, Ring, Ring, Ring, Riiiiiiiiing - Quien esté llamando debe estar muy urgido, que llama insistentemente, pero ¿dónde puse el móvil? ¡Dios mío! ¿en dónde tendré yo la cabeza? Riiiiingggg, Riiiinggg,

