Una nueva tarde, en que el sol, irradiaba en cada vértice de la ciudad de Londres, estaban Diana y Agatha, esperando a sus clientas, quienes, asistirían a su segundo taller, el cual, era para darle continuidad, al tema que ya habían tratado, por lo que, éste, no tenía ningún tipo de costo. - Diana, ¿qué sabes de Doña Arminda y Doña Fabiola?, ellas habían llamado para apartar cupo de los dos primeros talleres, y, no han aparecido, ni en el anterior y por lo visto, tampoco a este, sino, ya estarían aquí… con lo puntuales que son. - No sé que ha pasado con ellas, eso es muy extraño, ¿te parece, si las llamo? - - Es una buena idea, trata de comunicarte. Cualquier cosa, que sepas, pues me avisas, ¿está bien? - Claro, Agatha, cuenta con eso. - ¡Vale!, mientras tanto, pre

