Capítulo 31

845 Palabras

LUCA El amanecer llegó sin que pudiera pegar los ojos. La noche fue larga, pesada y cargada de pensamientos que no me daban tregua. Alan dormía, o al menos lo intentaba, acostado en el sofá con una manta hasta el cuello y el cuchillo todavía en su mano, como si eso pudiera protegerlo de lo inevitable. Yo no dormí. No podía. Mi mente seguía encadenada a ella. A su rostro. A su voz. A ese último abrazo que me pareció demasiado corto para lo que venía. Anya no era solo una obsesión o una debilidad. Era la única cosa que me anclaba a lo que quedaba de humanidad en mí. Y también era la única persona que podía hacerme perder el control en un solo parpadeo. Cuando los primeros rayos del sol entraron por la pequeña rendija de la ventana, ya estaba sentado en la mesa, con los codos apoyados y

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR