“‘Espera aquí, madre. Le diré a Miki-Leya que vendrás. No queremos asustarla". "‘¿Asustarla a ELLA?’". "Ravana sonrió y siguió el camino, mientras Ciantas esperaba. Pronto volvió, sin el gatito". " ‘Está bien, madre, vamos’". "Tan pronto como Miki-Leya vio a la mujer, se puso de pie de un salto y tiró a Tribi-Leya al suelo. Ella gruñó a Ciantas". "‘No, no, Miki-Leya’, dijo Ravana, acercándose al gato grande, acariciando su cabeza y frotándole el cuello. ‘Ella es madre, como tú. Ella no te hará daño’. El jaguar todavía estaba tenso, observando a Ciantas". “‘Ven a acariciarla, madre. No te morderá’. Ravana extendió su mano hacia su madre mientras seguía frotando el cuello del gato". "Ciantas había retrocedido por el camino. Miraba con los ojos muy abiertos a su hija que estaba de pie

