Capítulo 14: La extraña propuesta. Me había quedado como una completa estatua, intentaba hablar, pero sentía que no podía, ¿acaso estaba confesando que yo le gustaba? No era del todo una confesión, era como una pregunta confusa y hasta capciosa donde por mas que pensara en qué quería decirme no podía saberlo con exactitud. Odiaba cuando me respondía una pregunta con otra, porque parecía que no se exponía al mismo tiempo que si lo hacía únicamente ilusionándome. «Tú te ilusionas sola, Eva, no dejes que juegue con tu cerebro». Eso era lo que parecía, me daba señales de atracción y luego me hacia sentir que yo era la que malinterpretaba todo. —Tú —dije por fin luego de unos segundos—, tú dijiste que no. Él frunció débilmente el ceño como si no habláramos el mismo idioma. —¿Yo? —refu

