Lujan entrecerró los ojos al ver la cancha de fútbol frente suyo.—¿En serio?— preguntó divertido. —Muy en serio.—Min estaba vestido para la ocasión.— Hace mucho que no juego, Dongwoo no es bueno en ésto.— lanzó como si nada. —Ya veo, por lo que tuviste el atrevimiento de venir a desafiar al Dios.— aseveró totalmente confiado, calentando levemente y con una mirada determinada. Min le sonrió y se acercó a él.— Estoy dispuesto a todo, querido "Dios" —Eso ya lo veremos.— el ciervo posó dos de sus dedos sobre la frente del más bajo antes de empujarlo un tanto para adueñarse de la pelota y empezar con el juego. Lujan como de costumbre empezó a hacer trampa y Min como de costumbre se lo dejaba pasar divertido ya que aquel ciervo nunca cambiaría, al final del partido, al final de aquella afic

