Dos meses después... Los segundos, los minutos, los días, las semanas y los meses pasaron en un abrir y cerrar de ojos, Lujan había llevado los restos de su amiga de vuelta a Corea, ella fué velada y sepultada, aquel día fué el más triste que el ciervo había tenido en su vida, él lloró en demasía recordando los momentos junto a Amber. —Hoy ha empezado el otoño.— mencionó mientras limpiaba un poco su tumba.— Me habría gustado que estuvieras aquí para ir a pescar como lo hacíamos cada año. "Quiero que seamos amigos, yo te apoyaré y tú me apoyarás, no se diga nada más y no tienes permitido rehusarte." Lujan recordó aquello y una lágrima bajó por su mejilla. "¡No soy un chico! ¡Mírame, tengo tetas!" El alto sonrió, Amber era como él pero en versión mujer. "Pienso que deberías luchar

