capítulo 15

1116 Palabras
Me lo quito de encima. - Pequeña. Pero le miro furiosa. Recojo mi ropa y me meto en el baño, me visto calmadamente. Al salir él también se ha vestido. - Vete Brais. Es tarde. Él niega con la cabeza. - No, hablemos. - No hay nada que hablar "Bombom" - digo esta última palabra con sorna y enfado. - Pequeña. - me regaña. - Brais no me digas Pequeña cuando estoy enfadada contigo, y más cuando acabo de ver el mensaje que te acaban de enviar. - Este mensaje no significa nada. - Vaya que no. - resoplo. - Es una amiga de Galicia. - Hasta ahí llegue, y una amiga que tiene muchas ganas de pasarlo bien contigo. - Yo ya no soy el mismo de antes, he tenido muchas amigas de cama, pero nunca una novia y tu eres la primera. - ¿Te has acostado con alguien mientras has estado conmigo? - pregunto con miedo. Se que no le he dado lo que necesita, y mi miedo a que haya buscado eso en otra me empieza a aterrar más de lo que quiero. - Desde que he dicho que éramos novios a mi hermana no he estado con nadie. - ¿Y ese mensaje a que vino? Son casi las dos de la mañana Brais. - Porque llevo sin hablar con ella desde que vine, y se abra enterado que vuelvo por navidad, pero yo te respeto, lo he hecho siempre. Y si tuviera algo con alguien de allí no te pediría que me acompañaras, piénsalo. ¿Porqué no confías en mi? - Tienes razón, es tarde, me voy a dormir. - Pequeña. - Brais, tienes razón, tengo que confiar en ti, me has demostrado que estás aquí para mi, pero es tarde. - ¿Puedo quedarme contigo? - ¿En mi cama? - achino mis ojos ante esta pregunta. - No te tocaré te lo prometo. - Brais, desde que pasó lo de mi madre no duermo muy bien y no quiero que tu duermas mal como yo. - No te preocupes cariño, quiero dormir contigo. Y vuelvo a tener otra vez la misma pesadilla, mi madre me mira con ojos acusadores, y niega con la cabeza, y solo me dice me has decepcionado Luana, y cuando quiero abrazarla se desvanece. Despierto sobresaltada y dando un grito llamando por ella. Son las cuatro y cuarenta y cuatro de la mañana. Brais se despierta y me abraza. - Venga cariño es solo una pesadilla. Lo dice susurrando a mi oído y recostandome en su pecho, me acaricia el pelo y posa un beso en él. - Mi madre es psicóloga lo sabes, si necesitas hablar con ella. - Lo sé me lo dijo el día del entierro, pero aun no estoy preparada para hablar de ello. - Sabes que tienes mucha gente que te quiere. - Brais, el sábado hablaré con mi padre de lo nuestro y si mi padre no lo acepta... Él no quiere seguir escuchando, me hace callar con su dedo. - Shh.. no digas nada, tienes que contárselo y si necesitas que te acompañe me lo dices. Le beso, me apetece y lo hago, y lo sorprendo sé que él no espera mi iniciativa, nuestros besos terminan por ser más profundos y cuando nos damos cuenta, estamos desnudos los dos y la boca de Brais entre mis piernas, yo jadeando y sacando gemidos de mi garganta sin poder evitarlo, noto la sensación ya conocida para mi, y termino gritando de puro placer, Brais sigue chupando, y más pronto que tarde sin haberme recuperado aún de un orgamos vuelvo a jadear. - Brais, hazlo. Él me mita con sus ojos marrones dilatados, su mirada hay fuego. - Hoy no cariño. - me susurra al oído. - solo quería que te relajaras, no quiero que te sientas obligada. - ¿Te acuerdas la primera vez que me masturbaste en tu coche? - Como olvidarlo - sonríe. - Pues me dijiste que solo perdería la virginidad cuando yo te lo pidiera. - El asiente pero veo confusión en su mirada. - Te lo estoy pidiendo. - ¿Estás segura? - Asiento - cariño una vez dentro no se si podré parar. - Hazlo. - Espero que no suene ningún teléfono. Brais baja con su boca otra vez hasta mi humedad, y unos minutos después estoy jadeando otra vez, sube por mi cuerpo besandome, se mete un pezon en la boca y lo chupa, noto su erección justo entre mis piernas, esta dura, muy dura. - Te quiero muchísimo Pequeña. - me susurra al oído. Y noto como empieza a abrir camino con su erección. ¡Calor! ¡Placer! ¡Dolor! Doy un grito. Brais se para. Me besa, noto como esta dentro, dolor hay dolor. Brais se mueve y lentamente vuelve a entar en mí. Sin dejar de besarme entra y sale lentamente y empiezo a dejar de sentir ese dolor empiezo a sentir placer y nuestros besos empiezan a ser más desesperados. - ¿Ya no te duele? Niego con la cabeza después de gemir. ¡Placer! Esto es lo que siento ahora mismo, no quiero que pare Brais sale y entra despacio y cuando sube un poco de intensidad subo a los nubes y el climax llega antes de lo que quiero. Brais se sale y se termina corriendo encima de mi barriga. ¡Qué asco! - Lo siento pequeña. - Susurra. - ¿Estás bien? Asiento y sonrío. - Dímelo con palabras. - Estoy bien. Pero esto - señalo a mi barriga- es asqueroso. Brais me coge en brazos y me da un beso en la boca. Vamos al baño abre la ducha y nos metemos los dos, coge una esponja y me limpia. - Deberías haber usado condon. - susurro. Brais mira arriba, me lava también mis piernas y mi sexo, al sacar la esponja veo algo de sangre. - ¿Y esa sangre? Aún no me toca la regla. - digo asustada. - No te preocupes es normal. Vuelve a besarme. - ¿Sabes que ahora eres toda mía verdad? - dice sonriendo pegado a mi boca. - Sabes que lo he sido desde el primer día que me robaste un beso. - ¿Te gustó lo de antes? - Yo asiento. - Pues lo que vamos hacer en esta ducha te va a flipar. - ¿Tienes ganas de más? Le pregunto asombrada. - Ay Pequeña, lo de la cama no fue nada, ahora disfrutarás del sexo y esto será una pequeña muestra. Noto como se vuelve a empapar mi vagin a y no precisamente por el agua de la ducha. ¡Calor! ¡Calor!
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR