Gerard Punto de Vista Silvia aún no había terminado de salir por la puerta y ya estaba reprendiéndome por ser tan insensible. Tenía razón, no había pensado en el impacto que este chisme tendría en ella y en su carrera. Ella también había pensado en ella y sus consecuencias, aunque, claro, ella tenía más que perder que yo. Este artículo, simplemente, me hacía parecer un cliché de playboy que se limitaba a complacer a su última conquista. Para ella, esto podría detener su carrera antes, incluso, de que tuviera la oportunidad de empezar. Lleno de rabia por los dos, cogí mi teléfono y empecé a llamar a cualquiera y a todos los que conocía que pudieran poner fin a esta noticia salaz. Por desgracia para los dos, me dijeron que no había casi nada que pudieran hacer. Y, de hecho, intentar que de

