Asunto: quiza si, quiza no Toc, toc, toc. Me quejo entre balbuceos, intentando reacomodarme sobre la cama, cuando siento que mis movimientos son restringidos. Estoy atrapada entre una cálida superficie, que late a centímetros de mi mejilla, y un par de extremidades que parecen reacias a dejarme ir. ¿Qué…? Mi respiración se detiene en el momento en que abro los ojos, pero entonces escucho otros suaves golpes en la puerta y mi pecho se aprieta. Sebastian sigue en mi cama, aferrándome contra sí, y durmiendo tal como si esto fuese normal. Intento liberarme de su agarre no porque quiera alejarme realmente, sino porque… ¿por qué, Alice? La mera idea de que alguien no vea en esta posición me aterra de manera descomunal, aunque también me hace batallar con mis propios pensamientos. ¿Y qué si a

